Entre Escualos

Esta semana, sin duda, el tema más relevante para nuestro país fueron las pasadas elecciones que se realizaron en seis estados de la República Mexicana; como siempre, estos ejercicios democráticos separados de las grandes elecciones a nivel federal nos sirven como un “termómetro” de cómo van las cosas, tanto para los diferentes partidos políticos como para el gobierno en funciones, y aunque para algunos (especialmente los seguidores de Morena) los resultados de esta jornada dejaron en claro que su partido “va viento en popa”, la realidad es una muy diferente.

En apariencia sí todo indicaría que Morena “se mantiene”, sobre todo considerando que ganó las dos gubernaturas que este pasado fin de semana se disputaron; sin embargo, los números nos demuestran algo más, y no olvidemos que a los chairos les encanta hacer alboroto por los números (cuando no les favorecen) y que, para ellos, una elección “cerrada” es siempre sinónimo de “fraude electoral”, insisto, a menos que esos números les beneficien, porque entonces resulta que todo está más claro que el agua y no hay lugar a dudas.

Además, recordemos que en política no existen las s y que, si hoy los “morenos” están celebrando sus “triunfos”, estos bien podrían deberse más a pactos “en lo oscurito” con los partidos de la “Mafia del Poder” que a la capacidad de convocatoria del partido en el poder.

En Baja California Norte y Puebla se disputaron las gubernaturas y, en ambos casos, Morena ganó, eso es indiscutible; igual en Aguascalientes, Durango, Quintana Roo y Tamaulipas se celebraron comicios para renovar alcaldías y diputaciones locales.

Y ahora, pasemos a la parte interesante; sí, las dos gubernaturas las ganó Morena y por lo menos en Quintana Roo también obtuvo un buen número de diputaciones, pero hay un factor que los chairos no están tomando en cuenta o, “convenientemente”, lo están ignorando porque no les beneficia decirlo: que en estas elecciones se superó el récord histórico de abstencionismo que se mantenía hasta ahora en todo el país.

En estos seis estados sufragaron apenas entre el 30% y 40% de todos los votantes que aparecen en las listas nominales del INE, lo que quiere decir que más del 60% de los ciudadanos NO VOTARON.

Esto, obviamente, no es ningún problema para los partidos, porque ellos hacen las leyes a su conveniencia y, en el caso del presupuesto asignado a cada partido, se toma como base el total de sufragios emitidos, no el porcentaje de ciudadanos inscritos en el Padrón Electoral.

Voy a explicarlo de manera un poco más clara con el ejemplo más cercano para nosotros, Puebla: en este estado, que registró los índices más altos de abstencionismo en estas elecciones, poco menos del 30% de los ciudadanos inscritos en el Padrón Electoral salieron a emitir su voto; de estos, casi el 50% votaron por Miguel Barbosa, candidato de la “cualición” Morena, PT y PVEM, que suena a un número muy grande pero que, en términos reales, representarían apenas al 15% de TODOS los votantes registrados en Puebla, para darnos una idea de lo mal que estuvieron las cosas, según la ley electoral los partidos necesitan obtener al menos el 3% de votos totales para mantener su registro, pero si ese porcentaje se calculara en base al total del Padrón Electoral, les aseguro que desde hace rato nos habríamos librado de varios partidos rémoras que solamente están para vivir pegados a la “chichi” presupuestal y se la pasan de “patiño” de los partidos en el poder.

Siguiendo con el caso de Puebla, precisamente uno de estos partidos rémora, el “Nerd” Ecologista, acabó siendo un factor determinante para lograr el triunfo de Miguel Galván, digo, Barbosa.

Y es que, según los chairos, el triunfo de Barbosa en esta elección fue la prueba “contundente” de que, en los comicios del año pasado, hubo “fraude” y le robaron la elección al “suspirante” de Morena, sin embargo, los números no mienten, porque si las cosas hubieran sido como dicen los “morenos”, por lógica, Miguel Barbosa debía haber mantenido más o menos los mismos votos de la elección del año pasado y, sin embargo, no fue así.

De hecho, los resultados de Barbosa en la elección federal de 2018 son completamente distintos a los que obtuvo en este año, y para eso tenemos que hacer un análisis a fondo; en primer lugar, hay que notar que, en esta elección, Barbosa obtuvo poco más de la mitad de votos de los que supuestamente recibió en la elección del año pasado.

Otro dato “curioso”, si la elección hubiera sido entre los puros “partidos fuertes”, en este caso Morena vs PAN, Miguel Barbosa no hubiera ganado, así de plano; el triunfo vino de las coaliciones, en donde los partidos aliados a Morena (PT y PVEM) acumularon más votos a favor de su candidato que los aliados panaderos (PeRDeré y MC), pues estos últimos en realidad se trataron de colgar del PAN, mientras los otros dos hicieron su parte para desquitar la alianza “incómoda” (no olvidemos que, hasta hace algunos meses todavía, los chairos consideraban al “Verde” como miembro de la “Mafia del Poder”) y traerle votos a sus candidatos.

Pero aún hay más, dijera don Raúl Velasco, y es que, en las elecciones pasadas, Miguel Barbosa prácticamente arrasó en los municipios urbanos, mientras que en los municipios rurales o más marginados la entonces candidata panista, Martha Érika Alonso, tuvo más votos. Ahora, en esos municipios donde no había tenido el apoyo, Miguel Barbosa recibió la mayor parte de sus votos, mientras que en los municipios urbanos Enrique Cárdenas ganó gracias al “voto duro” de los panuchos.

Dicen las malas lenguas que esto no fue ninguna casualidad, sino resultado de los “amarres” que tuvieron que hacer los “morenos” con las “estructuras” que, en la elección pasada, apoyaron a Martha Érika y, ahora, se aliaron con Miguel Barbosa, aunque todos sabemos que ese apoyo no es “de a grapa” ni por la “linda cara” del candidato (y si lo fue, deberían checarse de la vista URGENTEMENTE), sino porque esas “estructuras” están esperando recibir beneficios que, obviamente, Barbosa va a tener que pagar, dándole prioridad inclusive por encima de sus simpatizantes, quienes luego más les vale no decirse engañados, porque es obvio que su candidato viene con muchos compromisos, y no precisamente de campaña.

Además, como decía hace rato, sabemos que en política no existen las coincidencias, sino que todo tiene una explicación lógica; que los involucrados se quieran hacer los “desentendidos” es otra cosa, pero de que los hechos están, están.

Y es que, aún si Barbosa hubiera ido en coalición únicamente por Morena–PT, hubiera estado muy reñido su triunfo pues la coalición PAN–PRD–MC obtuvo casi el mismo número de votos que estos dos partidos juntos, ¿cuál fue el “as bajo la manga” de Miguel Barbosa? ¡El PVEM! ¿Y se acuerdan, históricamente, de qué partido ha sido siempre aliado el Verde? ¡Exactamente! ¡Del RIP! Y a leguas se nota que el RIP supo negociar muy bien con Morena, ellos hacían como que el Verde los “traicionaba” y les daba la espalda, el Verde se volvía el nuevo “puente” para recibir a los prisistas arrepentidos, meterlos a una “incubadora” y, para los próximos comicios, ya estarán “santificados” y “purificados” para buscar algún cargo de elección popular de la mano de Morena.

Pero, obviamente, el RIP debió haber pedido algo a cambio de todo esto, digo, además de mantener todos sus privilegios, y sí, así fue; porque mientras Morena ganó la gubernatura, “coincidentemente” el RIP ganó la mayor parte de los municipios, pero insisto, es obvio que en política no existen las coincidencias, y es más que obvio que los prisistas pactaron el triunfo del “Nene Consentido” de los Dinosaurios con la dirigencia de Morena, a cambio de que les dejaran ganar las alcaldías, ¡una chulada este PRIMOR!.

Pero, obviamente, esto no quiere decir que los “panuchos” estén tan fortalecidos como quiso hacer ver su líder nacional, Marko Cortés Mendoza, quien, antes de estas elecciones, se decía muy confiado de que “su partido” iba a “arrasar” en los resultados, y al final “nanay”; no sólo perdieron dos de sus bastiones más fuertes, Baja California y Puebla, sino que, aún en aquellos municipios y/o diputaciones que ganaron, no fue tanto por sus excelentes candidatos o increíble labor como “oposición” a nivel nacional, sino más bien fue porque los ciudadanos NO querían a los candidatos de Morena o el RIP (que, al final de cuentas, vienen siendo “junto con pegado”) y, por eso, buscaron una alternativa, que resultaron ser los candidatos panaderos pero INSISTO, no porque fueran los mejores, sino porque eran “diferentes”.

La verdad es que el PAN ha desaprovechado un momento histórico para ser una verdadera oposición a este nuevo régimen morenista, pero desgraciadamente no logra dar pie con bola porque el mismo partido está demasiado dividido, en buena parte gracias al “Chicken Little” región 4, Ricardito cAnaya, quien, en su afán por ser el candidato a la Presidencia de la República, no tuvo ningún empacho en traicionar los principios e ideales de su partido, destruir la carrera política de muchos de sus compañeros y rodearse de indeseables buscando un triunfo que no alcanzó.

Por desgracia, Marko Cortés no es más que un achichincle de Ricky Riquín Canallín, así que es obvio que su encomiendo tampoco es la de “restaurar” al PAN, sino simplemente seguir fortaleciéndose él y los suyos dentro del partido para seguir siendo la “voz cantante”, y si de vez en cuando tratan de demostrar que “están vivos” y alzan la voz contra las decisiones de “gobierno” de MALO, en realidad solo lo hacen para captar la atención mediática y no porque de verdad estén interesados en hacer algo por el país.

Los prisistas pues ya vimos que no están para serle contrapeso a MALO, al contrario, como se sienten tan identificados con él, muchos mejor se están “aliando” aunque sea en lo oscurito, ahí tenemos casos tan emblemáticos como el “Güero” Velasco de Chiapas o aquí mismo en Oaxaca con el “Rorro” Murat que hoy es “uña y mugre” con el “Cabecita de Algodón”.

¿Pero a poco han visto algún cambio en estos nefastos personajes de la política? Obvio que no, ellos siguen haciendo sus tranzas como si nada, ¿y dónde está ese Presidente que prometió que él no iba a tolerar esas cosas? Pues ahí anda, dando lástima nada más, porque sigue demostrando que no tiene ni idea de cómo gobernar, mucho menos hacerles frente a los problemas nacionales.

Ya la semana pasada había yo hablado del anuncio del “Pelos de Elote”, Donald Trump, de aplicar un arancel generalizado a todas las importaciones mexicanas que empezaría a partir de un 5% y que, según el mismo “Trompas”, podría ir aumentando paulatinamente hasta alcanzar el 25% de impuesto como una medida de presión para obligar al gobierno de México a redoblar esfuerzos en la frontera sur de nuestro país para evitar que los migrantes centroamericanos entren “como Pedro por su casa” y lleguen a los Estados Unidos.

De hecho, la semana pasada comenté la importancia de que, como país, nos tenemos que unir en torno a la figura presidencial, no apoyándolo ciegamente en sus ocurrencias, pero sí animándolo a que busque las mejores formas y propuestas para lidiar con Trump.

En mi espacio de la pasada edición hablé de que, según expertos, la delegación enviada por el “Pejidente” a dialogar a Washington, encabezada por el canciller Marcelo Ebrard, la mandaron sin fusil a la guerra, pues no tenían nada con qué negociar y simplemente se basaban en la “buena voluntad” de Donald Trump por llegar a un acuerdo.

Pues, al final, pasó lo que tenía que pasar, Trump simplemente no quiso recibir al “carnal” Marcelo, diciendo que el “tiempo para hablar” ya había pasado y que ahora México necesitaba tomar acciones concretas si es que de verdad quiere evitar la aplicación de este arancel generalizado.
Pero, como no las hubo, México tuvo que bailar al son que Estados Unidos le marcó; Trump en todo momento dio la pauta de cómo quería que se hicieran las cosas y nuestro país tuvo que ceder en todo para lograr un acuerdo.

A pesar de todo, y considerando que a leguas se nota que el “Trompas” no está bien de la cabeza, me atrevería a decir que, en este caso, lo que pedía no era ni tan descabellado ni dañino para México, de hecho, inclusive me arriesgo a decir que nos beneficia.

Y es que, según la postura de la Casa Blanca, México tenía que hacer tres cosas para que Donald Trump reconsiderara no aplicar el arancel generalizado; la primera, evitar que los migrantes lleguen a Estados Unidos, dándoles asilo aquí y aplicando las leyes migratorias mexicanas que, en muchos casos, son mucho más duras que las de los mismos gringos. Segundo, reforzar la vigilancia en la frontera sur de nuestro país, para evitar que los migrantes siguieran metiéndose hasta a la fuerza, y, tercero, que se emprendan acciones para acabar con la corrupción de los agentes fronterizos mexicanos.

Como decía, en general no son medidas tan descabelladas e, inclusive, pueden ser de beneficio para el país, pues muchas son las quejas de los estados donde han llegado las caravanas de migrantes que muchos de los que vienen ahí se dedican solo a la vagancia y a cometer toda clase de ilícitos, desde violaciones, asaltos y crímenes violentos, y muchos ciudadanos mexicanos se dicen en contra de esto.

Aunque, dicen las malas lenguas, hubo algunas condiciones más que sí podrían ser en detrimento de nuestro país, entre ellas, que ahora, independientemente de la nacionalidad de los migrantes ilegales que sean detenidos en Estados Unidos, todos ellos serían deportados a México, donde nuestro país estaría obligado a darles asilo y, de ahí, aplicar nuestras propias leyes migratorias para ver si le devuelve a su país de origen o se le da el asilo, brindándoles la ayuda humanitaria.

Otra condición que no se había mencionado originalmente pero que parece que quedó asentada en este acuerdo es que México perseguirá y encarcelará a los líderes de las caravanas migrantes para que ya no dirijan a estos grupos hacia Estados Unidos, e inclusive se habla de que ya desde el viernes 7 que se anunció el acuerdo aquí en México empezó la detención de estos líderes migrantes.

Al final todo esto es consecuencia de tener un gobierno que no sabe negociar y un Presidente que, ante los cuestionamientos, prefiere escudarse diciendo “soy dueño de mi silencio” y evitando responder al respecto de un tema incómodo como el de Trump, a pesar de que, en campaña, juró y juró de que, con él, Trump iba a “aprender a respetarnos” porque, aseguró entonces MALO, siempre que Trump sacara un tweet en contra, él le iba a responder con uno igual, cosa que no ha sucedido; también dijo que él sí iba a defender al país, y pues no, aquí lo vemos, ni siquiera tuvo los “d’estos” para ir personalmente a plantarle cara a Trump, sino que tuvo que mandar al “carnal” Marcelo lo que, para Trump, fue una señal de debilidad y, por tanto, una oportunidad para salirse con la suya.

Y es que desde ahorita les aseguro que los chairos van a decir que todo esto lo “arregló” MALO con su dichosa cartita y sus “sabias palabras”, sin darse cuenta que MALO no arregló absolutamente nada, de hecho, simplemente le dejó la mesa puesta a Trump y sentó un peligrosísimo precedente para que el “Trompas” sepa que con unas cuantas amenazas y haciendo berrinche va a poder doblegar al actual gobierno de México a hacer lo que él quiera, simplemente porque el “Pejidente” no tiene ni la capacidad ni la voluntad de negociar, solo sabe decir a todo que sí, porque aunque en México se las quiera dar de muy “sacalepunta”, en realidad no da pie con bola.

Pasando a temas estatales, qué tristeza ver que para el Gobierno del Estado la tradicional Guelaguetza ya no es lo suficientemente atractiva y sienten que le tiene que “inyectar” vida haciéndolo un espectáculo común y corriente (más corriente que común) y que para eso debe haber presentaciones de “artistas” y grupos musicales, porque parece que las presentaciones de las delegaciones folclóricas no son lo suficientemente atractivas.

Lamentable que un evento que, se supone, existe para difundir la riqueza cultural de Oaxaca decide dejar NUESTRA cultura y se va por el negocio del espectáculo, malbaratando la riqueza histórica y cultural de los oaxaqueños; en este caso sí siento que, en parte, tienen razón los “maistros”, aunque obviamente sabemos que ellos tampoco lo hacen por amor al pueblo o a las tradiciones, solamente lo hacen por “xoder” al gobierno en turno para exigir más dinero.

Al final, si de verdad la cultura oaxaqueña ya no vende, mejor cancelar la Guelaguetza, hacer un nuevo evento, con otro nombre y que ese sí el Gobierno del Estado lo haga como se le dé la regalada gana, que invite a artistas, comediantes y lo que se le hinche, pero que no usen el nombre de una tradición milenaria para sus porquerías de programas, eso no se vale.

En temas locales, en Colotepec suenan muy fuertes los rumores de que los zopilotes que se decían “amigos” del precandidato Braulio Márquez García están que se les queman las habas por convencer a la familia del empresario para que sigan financiándoles la campaña, digo, “dirigiéndola” y, por eso, ya le lavaron el “coco” al hijo de Braulio, convenciéndolo de que tiene “asegurado” el triunfo (obviamente con el consejo de todos esos buitres disfrazados de “amigos”) y prometiéndole que, una vez que llegue al poder, podrá castigar al “culpable” del asesinato de su padre que, insisten, fue uno de los otros “suspirantes” a la Presidencia, no voy a decir nombres nomás por no darles el gusto de seguir dando pie a sus especulaciones, porque les aseguro que estas personas no tienen ni la más mínima evidencia, pero simplemente quieren abusar del dolor y coraje de una familia enlutada para su beneficio político y económico.

Al final de cuentas si el hijo o la mujer de Braulio deciden participar, allá ellos, nada más que se acuerden que, a la hora de que las cosas se pongan pesadas, les aseguro que ninguno de esos zopilotes que hoy les andan cantando cosas tan bonitas al oído se va a poner enfrente de ellos para quitarles los golpes, al contrario, si pueden, hasta se van a hacer a un lado para que se los tundan más sabroso.

A lo mejor la ilusión de estos tipos es que van a poder manipular a los familiares de Braulio, poniéndolos al frente como candidatos, pero siendo ellos los que realmente controlen todas las cosas, siendo el “poder detrás del poder”, para ser los que más se beneficien, eso sí, sacándole toda la lana que se pueda a la familia de Braulio para financiar “la campaña” (el dinero que van a repartir a diestra y siniestra para comprar conciencias y votos); seguimos esperando que la “autoridad” municipal de Colotepec por lo menos intervenga para OBLIGAR a los precandidatos a retirar su publicidad y que, como en el trienio pasado, se les exija que ya no usen espectaculares, calcomanías, mantas o lonas para promocionarse, pero pues de sobra sabemos que Valentín es un “cero grandote” a la izquierda y que si ni en su casa manda, mucho menos en el municipio.

Por otro lado, es evidente que los otros candidatos mantengan perfil bajo, especialmente ese que es señalado por los seguidores de Braulio de que lo mandó a sacar de la jugada, pero de que sigue su campaña, sigue, y estoy seguro que lo hará hasta el último momento, aunque falta ver qué sorpresas saldrán ahora que se emita la convocatoria y se registren los candidatos oficiales porque, como venía diciendo, si la gente de Colotepec encuentra una mejor alternativa, capaz las cosas pueden resultar mis distintas de como las veíamos, pero eso es algo para después; por ahora, me despido, recordándoles que mi correo electrónico sigue siendo escualo@escondido-dd.com

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