Puerto Escondido al Desnudo

¡Ay San A. Tito el Emplumado! En las últimas semanas han ocurrido accidentes viales muy “gruesos”, como dijeran los jóvenes, y los cuales, en su mayoría, se podrían haber evitado si nosotros, como peatones o conductores, tuviéramos un poquito más de cuidado y, sobre todo, que cambiemos algunos malos hábitos que tenemos.

Uno de los grupos que parece no aprender la lección son, lamentablemente, los motociclistas; a pesar de que a cada rato nos enteramos de terribles accidentes en donde jóvenes e inclusive adultos sufren lesiones muy graves, inclusive con casos donde algunos hasta han sufrido fracturas o perdido extremidades, muchos motociclistas piensan que eso les pasó a los otros por mala suerte o lo que sea, pero que, a ellos que son tan “fregones”, no les va a suceder nunca, hasta que les toca.

Ya sé que luego muchos motociclistas hasta se ofenden y dicen que lo que pasa es que en los medios les “tenemos tirria”, pero no es eso, es que hay que reconocer que muchos conductores de estos vehículos ligeros son muy imprudentes, quizá porque se confían en la versatilidad de su unidad, y así, se avientan como “El Borras”, metiéndose muchas veces en sentido contrario de la circulación, rebasando de manera indebida o haciendo maniobras muy peligrosas, y todo a exceso de velocidad.

Ah, pero cuando se estampan de lleno contra un vehículo, siempre les acaban echando la culpa a los otros, porque ellos son unas inocentes palomitas; la verdad es que mucha gente se “aloca” de que como las motos son más ligeras y corren más, pues sienten que tienen que andar a toda velocidad por todos lados, sin pensar que precisamente a esas altas velocidades es que sobrevienen los peores accidentes.

Pero, encima, los motociclistas se “indignan” de que las autoridades viales hagan sus operativos y los sancionen por no cumplir con el reglamento vigente, sin ponerse a imaginar que, independientemente de todo, esas recomendaciones que se les hacen ¡podrían salvarles la vida un día!.

Otro punto en que los ciudadanos debemos cambiar nuestra actitud es como pasajeros del transporte público; lamentablemente estamos muy malacostumbrados a que el transporte en que vayamos, llámese colectivo, taxi, microbús o camioneta pasajera se tiene que parar JUSTAMENTE donde nosotros les decimos, no importa que sea a media calle, si nos pasan nada más 10 metros, hasta nos ofendemos y nos queremos agarrar a coscorrones al chofer por no “hacernos caso”.

Por otro lado, muchas veces nos portamos peor que animalitos, y no lo digo por insultar, sino que, literalmente, me ha tocado ver que mejor los perritos callejeros saben esperar a que haya paso para cruzar la calle o la carretera que los seres humanos, quienes mejor se “avientan” y andan ahí esquivando carros, hasta que les toca con un conductor imprudente y es que sobrevienen las tragedias.

Otro punto es que todavía no nos entra en la cabezota que tenemos que usar las banquetas, me ha tocado ver gente que hasta sobre la Avenida Oaxaca, una de las más transitadas de este Puerto, anda caminando sobre el arroyo vehicular y no sobre la banqueta, simplemente porque parece que a algunos les encantan las “emociones fuertes”.

Ahora, en parte, hay una “justificación” para que no todos usen las banquetas, ya que en algunas calles de este Puerto no existen tales banquetas, o si las hay están invadidas por vendedores “ambulantes” o comerciantes establecidos, y ahí es algo que la autoridad municipal necesita ver de manera URGENTE porque la verdad no se vale que el derecho de unos cuantos (los comerciantes) esté por encima de los derechos de la mayoría de ciudadanos, pues es bastante obvio que, para nuestras autoridades, los ciudadanos valemos menos porque nosotros no pagamos licencias, permisos y “uso de suelo”.

También los conductores (de automóviles y motos) tienen que ser un poco más considerados no sólo al circular, sino también al estacionarse; desgraciadamente luego tenemos la mala costumbre de pararnos donde se nos dé la regalada gana, a veces hasta en doble o triple fila, sin importarnos si afectamos a otros no, ah, pero que no nos haga otro lo mismo a nosotros porque ya casi lo queremos agarrar a cachetadas por su “osadía”.

Luego los motociclistas tienen el feo hábito de estacionarse ocupando un cajón completo para su unidad, cuando siento que perfectamente pueden quedar dos en uno de estos espacios; también es cierto que en algunos puntos, sobre todo en los alrededores del Mercado Benito Juárez, se han habilitado cajones de estacionamiento específicamente para motocicletas, pero luego no se pueden usar porque los automovilistas los usan, o estorban la entrada al haberse parado incorrectamente.

Al final, todos como ciudadanos tenemos muchas cosas que corregir, pero para ello primero debemos tener la voluntad de hacerlo, pues si estamos esperando que primero cambien todos y de ahí lo hacemos nosotros, pues estamos fritos.

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