Editorial

Una persona, una empresa o un gobierno, por fuerza necesita que alguien más les señale sus errores u omisiones, desafortunadamente, hay quienes consideran un ataque cualquier forma de crítica y se niegan a considerar siquiera la posibilidad de que estén equivocados.

Hoy en día, en nuestro país, hay miles de ciudadanos que, en administraciones anteriores, criticaban hasta los errores más insignificantes a los diferentes funcionarios de gobierno, empezando por el mismo Presidente de la República; pero hoy esos tiempos quedaron en el olvido y los que ayer ponían en tela de juicio cualquier decisión o proyecto gubernamental, son los que hoy nos piden a los demás ciudadanos que no critiquemos ni juzguemos al actual Gobierno de la República, mucho menos al Presidente pues, aseguran, tenemos que dejarlo trabajar y esperar hasta que termine su administración para poder valorar su desempeño.

Más allá de la evidente incongruencia, hay un riesgo terrible para el país, pues se está formando, tal vez de manera inconsciente o con pleno conocimiento de causa, una especie de maquinaria propagandística y una “policía del pensamiento” que busca controlar lo que los ciudadanos podemos o no expresar.

Además, debemos entender que todos nosotros, como seres humanos, estamos sujetos a cometer errores, y por tanto, necesitamos que alguien nos ayude, señalándolos para que PODAMOS ENMENDAR EL CAMINO.

Pensar que este nuevo gobierno que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador no puede cometer errores es una necedad terrible, y que puede traer consecuencias catastróficas para todo el país.

Es cierto que, como seres humanos, no nos gusta la idea de que otros nos señalen o hagan patente nuestros errores, pero, generalmente, ésa es la única forma en que podemos darnos cuenta de nuestras fallas.

No se trata de minar los avances o logros de esta nueva administración, o de un resentimiento o rechazo al actual Presidente o a sus funcionarios, finalmente, lo que muchos ciudadanos queremos es que al país le vaya bien, no esperamos, ni deseamos, ser parte de un conflicto político en donde simplemente se celebran victorias de un partido político.

De hecho, eso es lo que tanto daño le ha hecho a México, pues muchas veces nuestros gobernantes se han preocupado más por beneficiarse políticamente ellos mismos o su partido que en trabajar por el beneficio de su comunidad, municipio, distrito, estado o el país.

En realidad, no hay nada malo en equivocarse, ya lo decía el famoso inventor Thomas Alva Edison “no fracasé, sólo aprendí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla”, o, en otras palabras, cada fracaso es una oportunidad para aprender algo nuevo.

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