Puerto Escondido al Desnudo

¡Ay Santa Malera la Engordadora! Estaba yo leyendo la semana pasada la noticia de que, en Bahías de Huatulco, se inauguró una oficina de atención del ICAPET, que es el organismo que brinda capacitación para diferentes oficios, y que, entre estos cursos, están algunos dirigidos a los prestadores de servicios turísticos.

Les confieso que, normalmente, no siento envidia de la gente de Huatulco porque estoy muy segura, como muchos porteños, que lo que Puerto Escondido tiene es único y especial y que en ningún otro lado se encuentra; sin embargo, en esta ocasión sí tengo que ser sincera y decir que, al leer esta noticia, sí me dio un poquito de envidia porque, según tengo entendido, allá en Huatulco los prestadores de servicios se preocupan muchísimo por capacitar a sus empleados y, de hecho, las mismas autoridades se los piden también para que haya una buena atención al turismo.

¿Y aquí en Puerto Escondido? ¡Bien, gracias!. Nuestras autoridades no tienen ningún interés en tocar las puertas, no les interesa motivar a los prestadores de servicios ni nada, porque mientras puedan cobrar puntualmente sus licencias de funcionamiento y permisos por “uso de suelo”, lo demás es lo de menos.

Tampoco esperemos mucho de los prestadores de servicios, o al menos de la mayoría de ellos, porque de igual manera lo único que los mueve es exprimirles hasta el último centavo a los pobres turistas que pisen sus negocios, sin pensar que, precisamente, los clientes gustosamente pagarían mucho más y hasta volverían si, primero, les cobraran precios justos y, además, les dieran un buen trato, pero no, luego lo único que reciben son malas caras, excusas, justificaciones y un pésimo servicio que, la verdad, no justifican ni de chiste los precios estratosféricos que manejan muchos negocios durante la temporada alta.

Obviamente, hay que reconocer que no todos son iguales, y que hay un puñado de empresarios que sí entienden la importancia (y necesidad) de estar preparándose y mejorando cada día, pero son los menos y esto, lamentablemente, es un problema.

Imaginemos por un momento que una persona bien optimista, de esas que parece traer energía de sobra, llega a un grupo lleno de gente amargada y apática; ¿qué creen que es más probable que suceda? ¿Qué la persona optimista “contagie” a los demás o que los otros acaban “apagando” al optimista? Creo que casi todos coincidimos en que, lo más probable, es que ocurra lo segundo, y ese es precisamente mi punto aquí.

Puede que haya empresarios con buenas ideas y ganas de mejorar, pero a la larga si no ven apoyo o interés ni de las autoridades ni de otros prestadores de servicios, ellos igual se van a ir desanimando hasta que, tarde o temprano, van a acabar igual de pasivos que los demás, y pues así simplemente Puerto Escondido no va a crecer.

Porque podemos tener toda la promoción del mundo, vuelos nacionales e internacionales llegando todos los días, hoteles de lujo y todo lo que se nos antoje, al final del día si no hay personas bien capacitadas para recibir y atender al turismo, simplemente no va a servir de nada tener todo lo demás.

Y esto no solamente implica meseros o recepcionistas bien preparados, implica TODOS los que tienen contacto con el turismo, desde los “botones” de los hoteles, camaristas, cocineros, personal de mantenimiento, y ya ni hablemos de taxistas, guías de turistas, comerciantes en general e, inclusive, funcionarios públicos, porque todos en algún momento u otro tienen que atender a los turistas, y si no saben hacerlo pues simplemente no van a poder desempeñar correctamente su trabajo.

Ojalá nuestras autoridades decidan tomar este comentario y busquen la manera de que aquí en Puerto Escondido también haya más capacitación, inclusive se puede buscar la forma de animar a los prestadores de servicios a participar, haciéndoles descuentos especiales a aquellos negocios que estén activamente enviando empleados a cursos de capacitación, digo, si es que de verdad el tema turístico es tan importante para nuestros gobernantes como dicen que lo es, y si no pues, de una vez que nos hablen “derecho” y nos digan que lo único que los mueve es la lana y ya ni les decimos nada, simplemente nosotros, como ciudadanos, buscamos por nuestros propios medios la forma de solucionar aquello que al gobierno no le interesa hacer.

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