Algunos cuentos y Otras verdades.

Cien mil gramos de amor

Existió una vez un noble espíritu que caminaba por estaba hermosa tierra. Yo la llamaba “mi súper heroína”, pero en realidad era mi abuelita. Su nombre fue Ángela.

Vivíamos humildemente, pero éramos muy ricos. Ahora me doy cuenta.

-¿Por qué papá?- preguntó mi hijita, a quien le conté esta historia.

-Porque nos teníamos el uno al otro, teníamos la tierra, la lluvia cuando tocaba su tiempo, y lo mejor es que ella me llevaba al mar cuando me portaba bien.

Entonces mi hija me preguntó: ¿Dónde está ella ahora?

Por un momento no supe que contestar, de pronto pude decir:

-Fue por una corona, y para conseguirla tiene que hacer un viaje muy largo, más allá de las nubes.

Ella sonrió alegremente. -¡yo quiero ir tras ella!- exclamó.

-¡No!- dije rápidamente.

Ese día pasó, y una terrible mañana llegaron unos hombres con máscaras y sin decir nada empezaron a destruir nuestra casa, mi hija lloraba, mi esposa la tenía entre sus brazos y yo, muerto de miedo, me escondí bajo la cama.

Tuve que ver como uno de esos hombres arrancó de los brazos de mi esposa a mi hija, y le dijo:

-Oh pequeña, ¿sabes a donde te enviaremos?

Mi hija no contestó, solo lograron alargar su llanto.

-¡No le hagan nada por favor!- suplicaba mi esposa. A quien le dieron una bofetada y consiguieron dormirla.

Yo quería hacer algo, armarme de valor y salir a defenderlas; pero yo nunca tuve suficiente valor para hacer algo bueno. Me consolaba pensando: -“son demasiados”.

Entonces aquel mal hombre que se burlaba del llanto de mi hija le dijo:

-Tranquila pequeña, te enviaremos más allá de las nubes- sus ojos se iluminaron, yo estaba confundido ante la alegría que mostraban esos lindos ojos.

-Sí, quiero ir más allá de las nubes, y ayudarle a la súper heroína a conseguir su corona-

El hombre la miró confundido y, por un momento, creí que no le haría nada… pero no fue así. Tomó a mi hija del cuello y la asfixió. Sus piecitos luchaban, todo su cuerpo. Pero al final de la pelea, dibujo una sonrisa… se fue creyendo que encontraría una corona. Fue el final menos doloroso. A mi pobre esposa le atravesaron una daga.

Cuando ellos se fueron, salí de mi escondite, como el más desdichado de los hombres. Me agarró el sueño dormido en el piso, a un lado del cadáver de mi hija. Escuche una vocecilla, imposible de confundir, decir: “el ser humano es vencido por el miedo muchas veces, se pone tantos limites que lo llevan a la morgue, porque vivir sin un sentido especial, nunca será vivir. Tienes que luchar por la justicia… no queremos venganza, queremos justicia, yo sé que existe… papi.

Sentí un beso en los labios. Me levanté, no quería que nadie supiera de la terrible muerte de mis dos amadas. Y las enterré entonces en el patio. Fui a buscar eso que llaman justicia, que debe existir en cualquier parte del mundo, en la fantasía y en la realidad.

Y yo… aquel hombre que alguna vez estuvo lleno de miedo venció sus propios límites, ¡ya era justo! Había algo a mi favor, nunca iba a olvidar las voces de aquellos que asesinaron a mis amadas. Los encontré, en aquellos sueños tormentosos que viven los asesinos, aquellos sueños perseguidos por las víctimas. Al verlos así, tuve tantas ganas de acabar yo mismo con ellos, pero la voz de mi hija resonó en mi cabeza. –“quiero justicia, no venganza.

Así que ideé un plan, y pudieron ser castigados con cárcel.

Después de esto pensé en dormir para siempre, pero en honor a mi hija, me disfrazo de superhéroe, regalo coronas y lucho por la justicia, en mi pueblo hay tradiciones de Días de Muertos, esos días son especiales para buscar asesinos, pues los locos desatan su ira, en Navidad la familia debe estar completa, y los locos quieren destruirla, entonces también atrapo aquellos locos… y así, me dedico a cuidar a las familias, si hace frío, calor, si está nevando o si hay tormenta.

No tengas miedo, te estaré cuidando, ama lucha. Vence el miedo.

Recuerda: “los buenos no deben sentir el miedo, porque les da poder a los malos, y los buenos somos los que podemos ir mas allá de las nubes y buscar una corona”.

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