Revivió conflicto entre taxistas de Río Grande y Zapotalito.

Río Grande, Oax. El lunes 5 de noviembre se reactivó el enfrentamiento entre taxistas locales de Río Grande y los foráneos de la comunidad de Zapotalito; este conflicto, que por años ha quebrantado la paz social y afectado la economía de la región debido a los bloqueos carreteros, sigue vivo debido a que el Gobierno del Estado, a través de la Secretaria General de Gobierno (SEGEGO) y la Secretaría de Movilidad del Estado de Oaxaca (Semovi) no ha podido (o querido) solucionar este grave problema.

Humberto Carmona López, líder de la Alianza de Transportistas de la Costa, ha interpuesto infinidad de demandas legales contra los taxistas de Río Grande, encabezados por Antonio León Bustos, porque sus miembros y él personalmente han recibido amenazas de muerte y han sido víctimas del constante acoso pues son encerrados y los taxistas de Río Grande les ponchan las llantas a sus vehículos; en otras palabras, los taxistas de Río Grande quieren acaparar todo el mercado, evitando que los taxis foráneos entren siquiera a dejar pasaje a la comunidad.

La falta de interés de las instancias gubernamentales por solucionar definitivamente este conflicto entre concesionarios y chóferes, así como por parte de los taxistas de Río Grande de respetar los acuerdos pactados, ha originado enfrentamientos entre ambos bandos, los cuales han causado diversas acciones, desde la retención de unidades de motor hasta bloqueos carreteros de la vía federal número 200, lo que ha generado pérdidas económicas y sobre todo el malestar del turismo que promete no regresar al estado de Oaxaca.

Es de mencionar que los taxistas de Río Grande también han tenido enfrentamientos con taxistas de Cacalotepec, San Marcos Zacatepec y Santa Catarina Juquila; en acuerdo pactado con la SEMOVI, las organizaciones transportistas de las comunidades mencionadas (foráneas) pueden hacer base en el crucero de la Carretera Costera en la entrada a Juquila y regresar con pasaje a sus poblaciones de origen. 

Sin embargo, los usuarios suelen pedirles a los chóferes que los dejen en el centro de la comunidad, lo que genera molestia entre los taxistas de Río Grande, quienes se sienten dueños de ese territorio y por tanto tratan de impedir que otros taxistas operen en su comunidad, aunque solo sea para atender la petición de los pasajeros.

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