Conversando sobre Educación

¿QUÉ SIGNIFICA SER ESTUDIANTE?

La palabra estudiar proviene del latin “studium”, y significa algo referido al afán, empeño, afición; en este sentido es poner el afán por aprender, por obtener conocimiento; otra derivación latina está en el verbo “studeo”, cuya definición se observa como “poner empeño”, o también “dedicarse a algo con mucho afán”, los latinos antiguos usaban una frase que decía: “non studio, sed offcio”, es decir “no por afición, sino por deber” cuando alguien hacia algo por la fuerza, por obligación y no por gusto.

La descripción anterior sirve como referencia para ejemplificar lo que es ser estudiante en la actualidad, pues la concepción que se tiene de ello muchas veces es ignorada por los que asisten a una escuela, desconocen el significado y su aplicación o actuación referida a este adjetivo; sino, basta con hacerle esta pregunta a un escolar que encontremos en la calle: ¿Qué es un estudiante?, y casi con toda seguridad su respuesta será: no lo sé.

Los estudiantes son el núcleo de todo sistema educativo, los planes de estudio se basan en las necesidades e intereses supuestamente de los escolares, a ellos va dirigida toda la acción académica, didáctica, pedagógica de la currícula y de los docentes, son el punto de partida y de final de la educación de un país, en ellos esta puesta la esperanza de un mejor futuro, pues son los próximos ciudadanos primero y después serán los profesionales que pondrán en marcha al país, en ellos veremos a los médicos, ingenieros, abogados, chefs, músicos escritores, arquitectos, profesores, que continúen con la historia, la ciencia, el progreso y el desarrollo de la sociedad en todos los niveles, desde el personal, social hasta el profesional, hecho y proyecto de vida que sin duda permitirá la grandeza de ellos mismos, de su familia y su patria.

Pero el hecho mismo de ser estudiante es ignorado por la mayoría de ellos en este ciclo de su vida, y es que confunden al alumno con el estudiante, mientras que el alumno etimológicamente proviene del latin “alumnus”, cuyas acepciones castellanas son “alimentado”, “crecido”, históricamente era aquel a quien se le criaba o alimentaba para servir en una casa, incluso como esclavos, aun siendo niños, y ya en el sistema educativo alumno es solamente una estadística, es decir, alguien que está inscrito para poder cursar un nivel educativo y que cuenta con una matrícula y un lugar dentro de un centro escolar.

Haciendo estas diferencias podemos entender que el estudiante es una persona que asiste a una escuela a aprender una ciencia, un arte, una tecnología y que lo hace por gusto, por afición, por voluntad y con toda libertad, al menos eso es la definición ideal y si esa definición fuera conocida por los que estudian, con toda seguridad muchos de los obstáculos educativos serían salvados con facilidad, es decir, el proceso de enseñanza y aprendizaje tendría mayores alcances y resultados positivos, esto en relación a que el escolar tendría claro que el gusto por aprender, por estudiar es per se en su vida, en su proyecto inmediato y mediato, asistiría a la escuela con la convicción de aprender, de aportar y no tendría mayores dificultades en establecer acuerdos pedagógicos con los profesores, v.gr; los temas de estudio podrían ser analizados por ambos, en partes y correspondencias proporcionales, donde el docente accedería al papel de tutor y no de asesor, y el estudiante sería un tutorado, la enseñanza entonces no tendría barreras como el aburrimiento, el desinterés, la falta de motivación y por ende la reprobación y deserción escolar.

El papel del estudiante es ignorado por los propios estudiantes, también por los padres de familia, y en algunos casos por los propios profesores que desconocen lo que significa ser estudiante.

Entre algunas características del estudiante encontramos las siguientes:

  • Estudia por su propia cuenta, es decir, es autodidacta.
  • Tiene la idea de que los contenidos de estudio no son una carga de trabajo, más bien los ve como una oportunidad de conocer, de aprender.
  • Se afana en comprender las cuestiones que presenten dificultades, las ve como un reto que acepta conscientemente, por ejemplo, matemáticas, química, historia o filosofía. 
  • Es alegre, optimista y cree que la escuela no es un lugar aburrido, o una pérdida de tiempo asistir a ella.
  • Ve al profesor como un aliado en su aprendizaje, y no como alguien que los domina o los chantajea para que aprendan algo, mientras ellos se afanan en hacerle la vida imposible al docente porque no están convencidos de lo que quieren aprender, y por lo tanto asisten a la fuerza a la escuela, obligados por sus padres.
  • Se esfuerza por propia disciplina en realizar investigaciones, tareas, redacciones y lecturas que le son provechosas en su vida estudiantil.

En conclusión, son estudiantes los que están en una escuela aprendiendo por gusto y no por obligación o por deber, a diferencia de aquellos que tienen pereza y apatía por el aprendizaje, los estudiantes tienen mayores oportunidades de desarrollarse y alcanzar una profesión que los haga mejores seres humanos y ciudadanos.

El papel del estudiante no aparece por generación espontánea, es menester que los padres de familia coadyuven en este proceso, alentado a sus hijos a perseverar, a tener metas claras, sencillas, asequibles, y ponerles en perspectiva las ventajas de ser buen estudiante.

Otro de los actores es el profesor, cuya preparación profesional y vocación docente le permite superar problemas en los escolares y le permite generar en ellos el gusto por aprender cosas nuevas, es decir, ambos, padres de familia y docente le ayudan al niño o al adolescente a convertirse en estudiante, ya lo decía el genio inmortal Leonardo Da Vinci: “El estudio sin deseo estropea la memoria y no retiene nada de lo que toma.”

Maestro en Ciencias de la Educación Fidel Reyes Domínguez.

Comentarios