Conversando sobre Educación

¿QUÉ ES SER PROFESOR?

Hoy en día la figura del profesor no es tan venerable como antaño; las razones pueden ser tan diversas que se pierden en la oscuridad de los tiempos, quizá es desde que el conocimiento y la información ya no son tan ocultas, quizá desde que cambiaron los hábitos profesionales, quizá porque ya no es tan necesario a partir de la difusión del saber por otros medios, es decir, hoy el rol del profesor ha cambiado desde todos los puntos de vista.

Antes el profesor era aquella persona venerable que –por antonomasia– era el que poseía todos los conocimientos que se necesitaban para poder entender, comprender y explicar el mundo, el ser humano y sus emociones y debilidades: sabía leer, escribir y redactar de manera intachable y, además, poseía una caligrafía única, perfecta; aunado a eso, ante la gente proyectaba una conducta ejemplar: era puntual, respetuoso, su vestimenta limpia e impecable le daba ese aire de autoridad ad baculum, era una autoridad en todos los sentidos.

Incluso, hubo una época en México en que –además del nombre del profesor– se le agregaba el DON, así, se llamaba por su nombre anteponiéndole el DON, v.gr; DON SÓCRATES, dándole un aire de solemnidad a las virtudes que de por sí ya tenía, esos eran otros tiempos.

La palabra profesor viene del castellano antiguo PROFESSOR que se definía como un experto, una persona que –por sus conocimientos y saberes– se declaraba públicamente como tal, pero que además transmitía ese conocimiento y ese saber a otros y aun a otras generaciones, ergo, era o es el que profesa una fe en el saber, en el conocimiento, en el raciocinio. 

Un sinónimo muy utilizado es también la palabra MAESTRO, que no significa lo mismo, sin embargo, es común denominarlo o llamarlo de ambas formas; por ejemplo, se dice que un maestro es un artista, puesto que domina el arte u oficio de algo, en otras palabras, como maestro produce obras de arte, son únicas e irrepetibles, por lo tanto, cada uno de sus discípulos o estudiantes es una obra de arte, producto del arte del maestro.

En relación a lo descrito, el profesor es aquel profesional que ha hecho una carrera en el área de la didáctica y la pedagogía, que son ciencias que se encargan de estudiar, analizar, teorizar sobre el proceso educativo llamado enseñanza y aprendizaje, atendiéndolo desde la perspectiva de la teoría y de la práctica, y teniendo como centro de convergencia al estudiante, y para ello ocupa diversas estrategias o formas de cómo facilitarle el aprender un contenido a un estudiante.

Por lo tanto, el profesor no sólo debe saber y aplicar esas herramientas de transmisión del conocimiento, sino también conocer sobre determinada área del conocimiento, por ejemplo, conoce sobre la literatura mexicana, o del teorema de Pitágoras, o sobre experimentos de química, y es ducho y experto en ellos, pero; ¿Cómo transmitirlo y hacerlo asequible y comprensible a los estudiantes,? por ejemplo a niños de primaria, o adolescentes de secundaria o preparatoria, donde además de la dificultad de los temas también está la resistencia a aprender por parte de los estudiantes, por eso la labor del profesor es muy complicada y compleja.

En este espacio de aprendizaje es donde se conjuntan para ello otros actores que intervienen –o deben intervenir– en la educación y el proceso de enseñanza–aprendizaje, como los padres de familia en primera instancia, pues del hogar y de la familia depende la conducta mostrada por los discentes en el salón de clases, su ánimo, disposición y motivación en gran medida se origina en las relaciones familiares de los estudiantes.

Así, unos padres en cuyo hogar prevalezca el apoyo y la armonía tienen una gran posibilidad de que su hijo o tutorado obtenga un buen aprovechamiento escolar, y por ende un excelente aprendizaje y conducta; en la otra cara de la moneda, en un hogar donde exista la violencia, la apatía y el abandono es muy posible que el estudiante se muestra apático, apartado, desmotivado y desganado para asistir a la escuela, y más aún para destacar en el aprendizaje de los contenidos.

Un profesor lidia con todos estos factores mencionados, he ahí la importancia de la buena preparación docente, además del apoyo que se le brinde para llevar a buen término su trabajo con los estudiantes.

Luego entonces queda de lado el dicho antiguo de que “la letra con sangre entra” pues si en épocas pasadas sirvió para memorizar, hoy eso ha quedado demostrado que no funciona, pues el ser humano tiene diferentes formas o estilos de aprender, lo mismo que el docente tiene diferentes estilos de enseñar. 

En resumidas cuentas, la figura solitaria del profesor es cosa del pasado, hoy se ve como una figura de un profesional que trabaja en equipo, conjuntando a otros profesores, a padres de familia y a los propios discípulos que tienen el derecho y la capacidad de opinar y diferir en su educación. Es menester mencionar lo que decía Alejandro Magno de su maestro Aristóteles: “Estoy en deuda con mi padre por vivir, pero más con mi maestro por vivir bien.”

Maestro en Ciencias de la Educación Fidel Reyes Domínguez.

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