Conversando sobre Educación

¿PORQUÉ A LOS ESTUDIANTES NO LES GUSTA LA HISTORIA EN LA ESCUELA?

La palabra HISTORIA proviene del griego antiguo y en castellano se traduce como “investigación” o “información”, es decir, conocimiento adquirido por la investigación; luego entonces, es más o menos el procedimiento general que siguen los historiadores para obtener información sobre determinados hechos o sucesos del pasado, donde utilizan herramientas y procedimientos que les permiten hurgar en las diversas fuentes primarias, secundarias o terciaras de donde es posible extraer los nuevos conocimientos; sea dicho que nunca son exactos al 100% puesto que son hechos del pasado y no hay prueba exacta que verifique tal suceso, sin embargo se recurre por ello a la hermenéutica o interpretación de los hechos ocurridos.

Heródoto de Halicarnaso, historiador y geógrafo griego que vivió entre 484 y 425 antes de Cristo, es considerado por tradición como el “padre de la historia”, criticado ya en su época, este viajero conoció muchos lugares de la antigüedad tales como Egipto, Babilonia y su mérito fue que escribió con profusión sobre ellas, poniendo mucho énfasis en los detalles de las costumbres y tradiciones de las gentes de esas épocas, y quizá por ello sus críticos consideraban que no era serio, pero precisamente ese detalle o característica le daba a sus relatos una gran calidad, y no es en absoluto una lectura aburrida o simple, con base en los nueve libros que conforman su obra es posible ahora acceder al conocimiento de aquellas culturas de la antigüedad. Naturalmente no es el único historiador de su época, sin embargo fue quizá el primero en escribir con cierto orden sobre las cosas de su tiempo, él mismo decía que escribía para que la gente no se olvidara de lo que acontecía y tuviera un recuerdo de sus cosas.  

La historia es una de las asignaturas que conforman la currícula en las escuelas de educación básica, y se divide en universal, nacional y estatal, los libros de texto proporcionan textos cortos que intentan describir los acontecimientos históricos, algunos de gran relevancia y otros poco conocidos, a ello los críticos de la educación le han llamado la “historia oficial”, cuya denotación establece que solo proyecta hechos generales que no son incómodos u ofensivos, es decir, son parciales y no cuentan o narran todo el suceso, y quizá tengan razón, pues al ser parcelados les quitan esa continuidad que atrae la atención y la curiosidad, pero, escarbando en ello se presenta otro fenómeno un tanto poético: No describen con detalles, no muestran cómo era por ejemplo tal personaje, sus rasgos físicos, su vida cotidiana, o tal vez qué se comía en esa época, cómo era su vestimenta o su música, es decir, le quitan el “sabor” que Heródoto le ponía a sus escritos.

Aunado este ejemplo, debemos decir –con justicia– que la historia como asignatura ha sido relegada al rincón de las asignaturas de poca importancia, ¿Qué utilidad práctica tiene en la vida cotidiana del estudiante? ¿En qué le ayudaría saber historia?, quizá sean preguntas a modo, puesto que una de las respuestas se proyecta en el sentido cultural, se asienta en esa base de conocimientos que son loables en una persona culta, ningún conocimiento está de más; otra dirección estriba en el dicho: “el que no sabe historia, está condenado a repetirla”,  y tal vez esta frase pudiera colocarnos en la disyuntiva de la experiencia, “el saber es poder”, se dice también, y esa experiencia enciclopédica forma los saberes necesarios en momentos críticos de la vida.

Pero otro fenómeno se observa en las aulas de nuestras escuelas, algunos docentes encargados de esta asignatura, ya sea por falta de tiempo (50 minutos forman un módulo), o porque no tiene la importancia de otras asignaturas, o simplemente desconoce la historia, ergo solo “explica” el contenido oficial a grandes rasgos, con generalidades, ¿Y lo curioso de la historia?.

Por ejemplo, un alumno me preguntaba en cierta ocasión del tema de la Revolución Mexicana sobre un personaje poco conocido que militó en la división del norte bajo las órdenes de Francisco Villa: el general Rodolfo Fierro, y me decía que había escuchado en un documental que le llamaban el “Carnicero” de Villa, y porqué le llamaban así, y me preguntaba sobre su aspecto físico, quería saber sobre él, le había interesado, por lo cual tuve que contarle la historia de este general y posteriormente llevarle una fotografía de Rodolfo Fierro, concluyendo diré que la mayoría de los alumnos se interesó visiblemente por esta parte de la historia mexicana a través del general Fierro.

Los textos oficiales sobre historia se contraponen a los textos denominados apócrifos, es decir, que no cuentan con el reconocimiento oficial, sean las causas que sean, pero en muchas ocasiones estos documentos apócrifos contienen más información y con más detalles que los oficiales, pero también cuenta mucho la forma en que es transmitida o enseñada la historia a los estudiantes, hace falta ser un buen contador de historias, tener una memoria privilegiada y dar preferencia a los detalles, ser curioso, y saber mucho de hechos históricos.

En fin, la historia es hermosa pues nos informa, nos cuenta de cosas, hechos, sucesos del pasado que, de otra forma, se perderían en la oscuridad de los tiempos, quizá los cuentos y las historias de nuestros abuelos deberíamos recordarlos y tomarlos en serio, en cuenta, pues ya forman parte de nuestra historia personal, familiar, y algún día formará parte de nuestros hijos, y seguirá vigente por las generaciones posteriores.

En ello se basan las costumbres y tradiciones, son la historia viva de nuestra familia, nuestro pueblo, de nosotros mismos, por ello es necesario e importante que los niños en las escuelas escuchen anécdotas, relatos, historias sobre tantos lugares, tantos personajes, que sin duda serán maravillosas, importantes, ilustrativas, conmovedoras, quizá tristes, pero seguramente nunca aburridas, así lo contó Heródoto, el padre de la historia.

Maestro en Ciencias de la Educación Fidel Reyes Domínguez.

Comentarios