Puerto Escondido, Oax. El cuidado ambiental es una tarea constante y que nos corresponde a todos; de nada sirve que, por un lado, haya personas que hacen grandes esfuerzos por ayudar al entorno si, como miembros de la sociedad, no caminamos todos en el mismo sentido: la conservación y cuidado ambiental.

Uno de los mayores problemas es el de la basura, y aunque es innegable que existen diversos factores, por ejemplo, que en ocasiones los camiones recolectores de basura no cumplen sus recorridos en los días y horas establecidos, la realidad es que buena parte de la culpa es de nosotros como ciudadanos que no hemos tomado buenos hábitos y seguimos buscando descargar nuestra irresponsabilidad en otros, para justificarnos.

La Avenida Oaxaca es la principal arteria de la ciudad de Puerto Escondido, lamentablemente ni en el primer cuadro de la ciudad parece haber el cuidado necesario; en días pasados la cámara de El Despertar de la Costa pudo captar un deplorable espectáculo que, por desgracia, es muy común a lo largo de la Avenida Oaxaca, así como otras calles de este destino turístico.

Como podemos observar en las imágenes que acompañan este fotocomentario, sobre la vía pública hay grandes cantidades de basura, mucha de ella en bolsas de plástico, pero otra parte ya regada sobre la calle y la banqueta, seguramente por la acción de animales callejeros buscando algo que comer.

No faltarán los que justifiquen estas acciones señalando la culpa de las autoridades por no cumplir con los horarios del servicio de recolección de basura, sin embargo, vemos en la imagen una gran cantidad de basura que, en teoría, podría ser reutilizada y aprovechada, y que por tanto no debería ser tirada como basura.

Tampoco se ve la famosa separación de desperdicios, lo que nos demuestra que hay una paupérrima cultura ambiental todavía; lo peor de esta situación es que hay un círculo vicioso, es cierto que las autoridades no han cumplido al 100% con su responsabilidad, han permitido que la Avenida Oaxaca se haya deteriorado y hoy no sea ni un reflejo de lo que alguna vez fue, lo que a su vez hace que los ciudadanos no nos sintamos obligados a cumplir la parte que nos corresponde, y esto causa que las autoridades estén todavía menos interesadas en atender esta situación, pero es necesario cobrar conciencia que, para exigir, también nosotros tenemos que cumplir con nuestra parte.