Es innegable que la ciudadanía está cansada de que nuestras autoridades ‒de todos los niveles‒ no estén cumpliendo con una de sus principales responsabilidades, que es la de salvaguardar la paz social y la seguridad pública.

Sin embargo, esto no es una justificación para que un puñado de ciudadanos decidan tomar en sus manos la ley y, por su cuenta, quiera hacerse justicia por propia mano, especialmente cuando esta clase de decisiones tan radicales las toman en base a rumores malintencionados o producto de una confusión.

En lugar de generar estabilidad y devolverle la tranquilidad a la gente, lo que estas acciones generan es miedo y confusión pues estamos viviendo una vez más los tiempos de la Colonia en donde la Santa Inquisición perseguía a cualquier persona sin más motivo que la denuncia, muchas veces infundada.

También podemos comparar estos casos a la famosa “cacería de brujas” en el condado de Salem en los Estados Unidos, en donde cientos de mujeres fueron acusadas injustamente de practicar la brujería, siendo ejecutadas de manera cruel.

Muchos aprovechan EL PODER DE LAS MASAS para actuar de una forma que, individualmente, no se atreverían a hacer, pues es un hecho bien conocido que quienes participan en una turba no son obligadas a asumir su responsabilidad por sus acciones.

Sin embargo, es urgente que las autoridades cambien esta situación, tiene que haber una responsabilidad pues sólo así la gente lo pensará dos veces antes de dejarse llevar por chismes y habladurías, pero también las autoridades tienen que cumplir con su obligación de brindar y garantizar la seguridad pública, pues de lo contrario el resentimiento social únicamente irá en aumento y los ciudadanos seguiremos pensando que debemos hacer el trabajo que nuestros gobernantes no pueden, o quieren, hacer.

Pero hay algo muy preocupante, y es que mucha gente parece no ponerse a pensar en las cosas que dice, pues por ejemplo leyendo los comentarios (muchas veces desde perfiles falsos) sobre los casos de personas linchadas injustamente, para muchos la solución es aplicarles la famosa “Ley del Talión” (ojo por ojo y diente y diente) a quienes causaron el linchamiento en primer lugar, sin darse cuenta que así únicamente se va a seguir acrecentando el problema, en lugar de darle una solución.

Esto no es algo que vaya a cambiar con un nuevo gobierno, pues es algo que está arraigado dentro de la mente de los mexicanos, quienes parecieran disfrutar de lastimar a otros por el gusto de hacerlo, reafirmando así esa imagen de barbarie que en muchos países del mundo se tiene de México.