¡Ay Santo Pil el Vigilante! Como muchos habitantes de la bella Costa oaxaqueña, esta vieja metiche se sintió sumamente triste e indignada al escuchar la noticia de que cientos de tortugas marinas fueron localizadas sin vida en altamar.

Más me dolió aun cuando algunas personas me dijeron que eso es una “raya más al tigre” en comparación a muchos otros casos que, de igual forma, se registran en toda esta región y en los que nadie dice nada porque los mismos implicados se “cubren” unos a otros.

Al principio, cuando se difundió esta noticia eran muchísimas las voces que ya condenaban desde el principio a los pescadores de los grandes barcos atuneros, asegurando que ellos eran los culpables de lo que había sucedido.

Sin embargo, pronto muchas de esas voces que EXIGÍAN justicia guardaron silencio cuando las autoridades federales llegaron a la conclusión de que la red en que murieron atrapadas las tortugas no era de las que usan los barcos atuneros, sino trasmallos de los que, de manera ilegal, usan los pescadores locales.

Fue entonces que a muchos ya no les gustó esta conclusión de las autoridades, algunos hasta aseguran que simplemente están “ayudando” a los grandes atuneros, afectando de paso a los pescadores locales, sin embargo, quienes vivimos aquí sabemos bien que algunos de estos pescadores no son precisamente un ejemplo de honradez y rectitud.

Y conste que no estoy generalizando pues entiendo que, como en cualquier oficio, hay personas que hacen bien su trabajo, lo disfrutan y lo hacen con orgullo, pero también sabemos que, así como hay buenos elementos, hay otros que no lo son y que nada más están en determinado trabajo porque no encontraron algo mejor o, peor tantito, porque lo usan como una excusa para hacer otros “bisnes” bajo el agua, que es precisamente el asunto con algunos pescadores.

Porque no nos “hágamos” tarugos, dijera la comediante, bien que sabemos todos los porteños cómo, casi durante todo el año, hay personas que andan por los domicilios ofreciendo, muchas veces de manera nada discreta, huevos o carne de tortuga, así como otras especies protegidas como iguana, y algunos a lo mejor no los consumimos, pero tampoco decimos nada así que, de una forma u otra, somos cómplices.

Por supuesto hay que estar totalmente ciegos para no ver que una mayor parte de la responsabilidad recae sobre las autoridades de los tres niveles de gobierno, pues es un secreto a voces todas las cosas ilegales que algunos pescadores hacen, desde cazar de manera furtiva especies protegidas como las tortugas hasta usar artes de pesca ilegales, como el caso de los trasmallos.

Y a pesar de que todos hemos escuchado estos rumores, nuestras flamantes autoridades simplemente no hacen nada, ya sea por complicidad o simple negligencia, pero en ambos casos están actuando muy mal.

Porque no son autoridades nada más para cobrar multas, parar obras o acudir a eventos públicos para ir a tomarse la foto, también lo son para meter en cintura a todos aquellos que anden depredando especies protegidas, quebrantando las diferentes leyes en materia ambiental, de pesca, caza y demás.

Obviamente muchos de los que antes clamaban justicia y exigían “castigo” para esos “desalmados” que mataron a las tortuguitas (cuando todavía pensaban que eran los atuneros) hoy ya no dicen nada, o de plano andan con su cantaleta de siempre que si hacemos eso es porque “semos probes” y que simplemente están buscando una forma de ganarse la vida.

Puede que sí, pero hay modos, el problema es precisamente que en este caso no se vio que fuera una verdadera necesidad, pues finalmente se supone que cuando se captura un animal por necesidad, se trata de aprovechar al máximo la presa, y en este caso las tortugas no tenían señas de haber sido bien aprovechadas, así que no nos vengan ahora con esas tonterías sentimentales, esto es trabajo de alguien con agua congelada en lugar de sangre, simplemente por el gusto de matar a los animalitos y no por necesidad.

El problema es que muchos lancheros están como los transportistas en las calles y avenidas de este Puerto, que se sienten los “amos y señores” y por eso hasta las autoridades tienen miedo de “entrarle” porque saben perfectamente que los pescadores no se van a dejar, ellos van a hacer LO QUE SEA para seguir trabajando de la forma en que están acostumbrados, sin rendirle cuentas a nadie, ah pero eso sí, las autoridades TIENEN la obligación de atenderlos en todo lo que ellos les pidan, pero que a los gobernantes ni se les ocurra exigirles nada a los pescadores, mucho menos obligarlos a respetar la ley y trabajar bien, ¡ni Dios lo permita! ¡Ni que fueran ciudadanos “de cuarta” como todos nosotros!.