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Semana del 17 al 23 de noviembre de 2008 | Año VII Edición 321
Palabras y Pensamientos
Reencuentro
Por: Inés Bracamontes Avendaño
El fin de semana pasado tuve la oportunidad de convivir con mis hermanas (somos siete) y sólo un varón; el motivo de la reunión fue precisamente la visita de él, hacía algunos años que no lo veíamos, ya saben, la búsqueda de empleo y mejores oportunidades nos alejan, pero eso es otro tema. ¡Qué alegría volver a verlo! Abrazarlo y compartir todos, no sólo la comida sino los recuerdos de nuestra infancia, volver a estar juntos como cuando niños, en esa misma casa; algunas cosas han cambiado, el arroyo en el que tanta veces jugamos, refrescándonos en sus cristalinas aguas, se secó, y ahora es una calle.
La zona se ha urbanizado y nuestra casa ya no es la única en esa colina; pero hay cosas que no cambian, como el cariño fraterno que mi madre nos inculcó o la costumbre de subir cerro arriba y llegar a Monte Alban, caminando; esta vez lo hicimos, acompañados de nuestros hijos, y fue una experiencia única, seguro será inolvidable; ver a los chicos jugar y divertirse como lo hacíamos nosotros “¡Mira la forma de esa piedra!”, “mira esa flor”, “¡Qué bonito se ve el valle!”
Las flores amarillas de acahuatl, y por supuesto la olorosa flor de muerto, que bordeaban los senderos por los que avanzamos daban un toque especial al paseo; otras diminutas flores que hace tiempo no veía también estaban por ahí, algunas semejantes a orquídeas o margaritas en miniatura y muchas más.
De pronto, ahí estaba, majestuosa, imponente y única, ¡Monte Alban! Con sus grandes templos desde cuya cima se ve más cerca el cielo, con su pasto verde cual alfombra, con su estadio de juego de pelota Mixteca, con sus escalinatas, su salón de los danzantes, sus columnas semiderruidas ¡Monte Alban de mis amores! Cuantos recuerdos de mis visitas pasadas, no importa cuántas veces la visite, siempre me deja extasiada. El tiempo es poco para recorrerla, visitar el museo y dar un poco de rienda suelta a la imaginación, intentar darme una idea de la vida pasada.
¡Ah! Sí estas piedra pudieran hablar ¿Cuántas cosas me dirían? En fin, fue un tiempo de reencuentro con el pasado, con mi familia y con la historia. Si usted no ha visitado Monte Alban, hágalo, estoy segura que vivirá algo muy especial, pues encontrarse ante el pasado siempre da algo en qué pensar y es una experiencia mística.
Con esta invitación me despido, como siempre, con los pensamientos de alguien más y que me parecen muy importantes para reflexionar.
MÁXIMAS DE ALVA EDISON
1. Confía en tus propias energías y no dependas de otros, ni esperes que te ayuden.
2. Aférrate con toda la fuerza a tus más altos ideales, y no te dejes seducir por objetos tan vulgares como la riqueza, la posición, la popularidad. Sé tú mismo
3. Tu valor consiste en lo que eres, y no en lo que tienes; lo que eres se mostrará con lo que haces.
4. No te irrites, no envidies ni te apures nunca. No te hagas desgraciado comparando tu suerte con la gente más afortunada que tú, sino al contrario, saca el mejor partido posible a las oportunidades que tengas.
5. Emplea provechosamente cada momento.
6. Trata a la gente más noble que puedas encontrar; lee los mejores libros, vive con los fuertes de espíritu. Pero aprende a ser feliz en la soledad.
7. No creas que toda la grandeza y heroísmo pertenece al pasado. Aprende a descubrir príncipes, potestades y santos entre las personas que te rodean. Puedes estar seguro de que los hay.
8. Sé en la tierra lo que los buenos esperan en el cielo. Cultiva amistad, ideales, reúne en un círculo íntimo a todos aquellos de tus conocidos que tienen hambre y sed de la verdad y la justicia. Recuerda que el mismo cielo no puede ser otra cosa que la intimidad de las almas puras y nobles.
9. No huyas de ningún acto útil o benévolo, por duro o doloroso que sea. El valor de las acciones se mide por el espíritu con que se hacen.
10. Si el mundo te desprecia porque no sigues su camino, no le hagas caso. Recuerda que el cielo y el infierno serían instituciones absolutamente inmorales si sólo se consideran como premio y castigo.