A lo largo del periodo de precampañas y campañas previo a las elecciones celebradas este domingo 1 de julio los mexicanos hemos sido testigos de hasta dónde llega la ambición desmedida de los diferentes actores políticos y sus seguidores; algunos de ellos han sembrado odio y resentimiento, lo que a su vez se traduce en actitudes violentas de sus simpatizantes contra aquellos considerados como sus “enemigos”.

Muchos mexicanos consideran que en nuestro país no existe la democracia, aunque en su mayoría lo dicen simplemente porque no ganan los partidos o candidatos que ellos apoyan, aunque en realidad en parte tienen razón, pues uno de los pilares fundamentales de la democracia es que todos los ciudadanos por igual tienen el derecho a expresar libremente sus ideas sin miedo a ser censurados o perseguidos por ellas.

Sin embargo basta con ver lo que ha sucedido a lo largo de estos meses de campañas para darnos cuenta de que esta parte fundamental del sistema democrático no es respetado ni aplicado por aquellos que se las dan de ser muy demócratas, pues hay una persecución de las personas por sus ideales o preferencias políticas, rayando muchas veces en un fanatismo que, obviamente, da lugar a actitudes cada vez más radicales.

En esta semana previa a las elecciones en nuestro estado se registraron al menos tres casos muy serios que nos demuestran hasta dónde llegan algunos en este fanatismo casi religioso por un partido político o candidato; el primer caso fue el ataque en donde perdiera la vida el candidato de Morena a la Diputación Local en Ejutla de Crespo, luego de que un comando armado disparara en contra del candidato y su equipo de colaboradores, dejando este cobarde ataque tres víctimas mortales.

Aquí en la región de la Costa ocurrieron otros dos casos, el primero fue la agresión que sufriera el candidato de la coalición Por México al Frente, Raymundo Carmona Laredo, quien busca por cuarta ocasión la Presidencia Municipal de San Pedro Pochutla; aunque en este ataque armado no hubo pérdidas humanas que lamentar, se habla de 4 personas (incluido el mismo candidato) con lesiones de consideración.

Por último, en la zona de Santa Catarina Juquila, un comando armado amagó a funcionarios y robó papelería electoral que se iba a usar en los comicios de este 1 de julio en esta zona de la llamada microrregión Chatina.

Es terrible que esta clase de actos ocurran, pero más grave a mi parecer es que haya ciudadanos que, según sus propias fobias o filias, bien aplauden o condenan enérgicamente cada caso, los justifican o inclusive lanzan teorías disparatadas para “explicarlos”, culpando a otros partidos (que no son de su agrado, obviamente) o al mismo partido (si no hay simpatías con éste) y dando así por concluido el tema.

Como ciudadanos debemos CONDENAR TODA VIOLENCIA POLÍTICA, no ser partícipes de ésta ni tolerarla, exigirle a los partidos políticos y candidatos a no ejercerla ni fomentarla, para dejar de alimentar el odio que nos ciega y nos hace olvidar que antes que priistas, panistas, perredistas, morenistas o demás todos somos mexicanos, hijos de una gran nación, un pueblo noble, honesto y trabajador, un país que merece mucho más que la burda simulación de democracia que hoy nos quieren vender los partidos políticos de todas las denominaciones al separarnos y catalogarnos como enemigos unos de los otros simplemente por no pensar igual que ellos.