¡Ay Santa Sita la Cafetera! Estaba yo leyendo la nota que salió sobre las acciones que un grupo de prestadores de servicios de este Puerto emprenden para el cuidado ambiental y la concientización.

Veía yo que dicen que esperan, algún día, que Puerto Escondido alcance la certificación EarthCheck que, según me comentaron algunas personas que saben del tema, es una certificación integral para todo un destino o comunidad, y no solamente para una playa o un área delimitada.

De hecho, según tengo entendido, Bahías de Huatulco es, hasta ahora, el segundo destino en toda América Latina que cuenta con una certificación EarthCheck Platino, que es de las más altas, y para ello obviamente ha habido muchísimo interés de parte de la comunidad, prestadores de servicios y autoridades de Huatulco por lograr esa certificación.

Y es que, por lo que me comentaron y lo que me pudieron ayudar a investigar en Internet, para lograr la certificación EarthCheck se necesita la asesoría de los expertos, se realizan evaluaciones constantes, se emiten las recomendaciones necesarias y, en pocas palabras, se lleva una vigilancia muy cercana que, obviamente, significa un desembolso pues hay que pagar los viáticos de los evaluadores y capacitadores, más los costos de cada trámite necesario, por lo que la cuestión es una suma de voluntades.

Es más o menos lo que se ha hecho en Zicatela y Bacocho para conseguir su certificación, pero a una escala mucho mayor pues, según entiendo, para otorgarle este distintivo a un destino turístico se toman en cuenta muchos factores más aparte de la limpieza del suelo y agua, pues también se califican factores como emisiones de gases nocivos, un uso eficiente de energía y su conservación (por ejemplo, que se utilicen tecnologías para generar electricidad de manera sustentable), cuidado del agua potable y aprovechamiento de las descargas pluviales, conservación de los ecosistemas, inclusive toman en cuenta aspectos como el manejo de la basura y aguas residuales, la calidad del aire, la contaminación sonora, entre otros puntos.

Por tanto, son requisitos mucho más grandes pero también el beneficio es mucho mayor para todo el destino, y obviamente también eso implica muchísima más responsabilidad, y a mayor escala, para todos los habitantes y autoridades de Puerto Escondido, si es que alguna vez se llega a considerar buscar esta certificación, ojalá que así sea, no sólo por darle más “caché” a este Puerto como destino turístico, sino para vivir en una ciudad donde se cuide más el tema ambiental.

En otro orden de ideas, para el momento en que escribo estas líneas todavía faltan unos días para que se realicen las elecciones para nombrar a nuestras próximas autoridades y representantes populares; independiente de quiénes ganen, creo que a estas alturas los ciudadanos ya deberíamos meternos en la cabezota que lo que de verdad importa no es quién esté en “la silla”, sino lo que nosotros como ciudadanos hacemos, decimos, y también lo que dejamos de hacer.

Porque al final de cuentas, muchas veces con nuestra “dejadez” les ponemos la mesa a los políticos mañosos y corruptos quienes simplemente se reparten como si fueran chicles diversos puestos clave, se hace la simulación de que se licitan “como se debe” aunque al final el beneficio “coincidentemente” se va para puros “cuates” y compadres de los políticos.

Otra cosa, que espero que alguna vez se entienda, es que nos URGE sacudirnos de encima esa idea de dejarle a las autoridades la organización de diferentes espectáculos y eventos TRADICIONALES de Puerto Escondido, como son las Fiestas de Noviembre.

Basta nada más darnos cuenta qué es lo que hicieron con el Carnaval de la Costa, como a algunos políticos no les gustó que en esa historia del Carnaval ellos no figuraran, pues simplemente decidieron cancelar este evento y crearon el suyo propio, en donde obviamente ellos aparecen como figura central, y al final de cuentas, si lo quieren hacer y van a servir para darle difusión a Puerto Escondido, bienvenido sea, pero mi punto es que si seguimos así, al ratito ya los políticos van a querer decidir por sus pistolas modificar fechas o eventos, o inclusive el formato, y pues como ellos son los que la patrocinan todo, pues no queda más que decirles que sí, cuando en realidad somos los ciudadanos los que debemos (y TENEMOS) que llevar la voz cantante, presionar a las autoridades para que se hagan más cosas, se tenga la infraestructura necesaria, en fin, en pocas palabras, que seamos nosotros los que mandemos y ellos los que obedezcan, como tienen que ser las cosas.