¡Ay San Turrón el Mocho! Esta semana de manera ya oficial arrancaron sus campañas políticas todos los candidatos a los diferentes cargos de elección popular que se elegirán en las próximas elecciones federales este 1 de julio, entre ellos están los “suspirantes” (como les dijera mi compañerito el “escualo”) a las Presidencias Municipales.

Por supuesto, como es costumbre, estos candidatos nos van a prometer el sol, la luna y las estrellas, el oro y el moro, nos juran y perjuran que ellos van a ser completamente diferentes a todos los demás políticos que han pasado por el mismo cargo, y que con ellos las cosas nos van a pintar de color de rosa a todos, pero especialmente a ellos, obviamente.

Cual puberto queriendo conquistar a su novia, los políticos nos van a querer “endulzar” el oído prometiéndonos tantas obras que, obviamente, solo ellos pueden hacer; la verdad es que esto es algo que nunca he entendido de los políticos, pues normalmente sus promesas se pueden resumir en dos cosas: aquellas que, de por sí, por ley les corresponde hacer, como ejecutar determinado tipo de obras, o bien, nos prometen cosas que –a veces por ignorancia, pero también a veces con dolo– saben que no pueden cumplir, como por ejemplo cuando un aspirante a Diputado (llámese Federal o Local) nos promete ejecutar una obra, y es una mentira porque los legisladores no manejan ninguna clase de presupuesto como las autoridades municipales o estatales, ni pueden destinar recursos; si acaso, lo que pueden hacer es LEGISLAR para que el gobierno Federal o Estatal destine recursos para esa obra, pero como aquello tiene que ser una decisión consensada entre varios, generalmente resulta un “albur” porque como puede que sí se dé, puede que no también.

Y en cambio, hay muchas otras cosas que los políticos no solamente pueden, sino que DEBERÍAN prometernos ­–y sobre todo cumplir– pero que no lo hacen simple y sencillamente porque NO LES CONVIENE. Por ejemplo, uno de nuestros mayores problemas como sociedad y país es el tema de la corrupción, y aunque sabemos que ésta no se va a acabar de la noche a la mañana ni por arte de magia, sabemos también que uno de los primeros pasos para combatirla es precisamente que nuestros gobernantes rindan cuentas claras del recurso PÚBLICO que hoy en día manejan como se les dé la gana, porque no tienen que entregarle cuentas a nadie.

Porque se SUPONE que, por ley, sí debería haber una rendición de cuentas, pero los políticos siempre han buscado la forma de no cumplir, o simplemente hacen la SIMULACIÓN de que cumplen, por ejemplo con los tediosos informes de gobierno en donde simplemente “tiran” cifras a veces hasta a lo loco, pero los ciudadanos “de a pie” no tenemos forma de saber exactamente en qué y en dónde se gastó el recurso.

De la misma forma, los ciudadanos tenemos el derecho a conocer quiénes cobran en la nómina municipal, así como saber realmente si estas personas desquitan o no su sueldo, pues lamentablemente todos sabemos de casos de funcionarios municipales quienes nada más están en el municipio cuando es día de cobrar la quincena, pero que simplemente no están cumpliendo ninguna función o están brindando resultados.

Eso sí, en no pocas ocasiones esos mismos políticos “aviadores” consideran que por su “arduo” trabajo merecen un cargo de elección popular, aunque realmente su única función haya sido ido hacer bulto en la nómina municipal y cobrar puntualmente su chequecito, porque de resultados específicos nomás no tienen mucho de qué hablar.

Otro aspecto del que los ciudadanos deberíamos estar informados es de la licitación de obras, que va de la mano con conocer cuánto y cómo se gastó el recurso en cualquier obra, pues de la misma manera los ciudadanos necesitamos saber que las obras de verdad se le están adjudicando a las mejores empresas, y no solamente a aquellas que son de políticos o “cuates” de los políticos, y así también saber si se están metiendo facturas “infladas” para justificar el desvío de recursos entre otras tantas “chuladas” que acostumbran los políticos.

Esas son las clases de promesas que, como ciudadanos, deberíamos exigir, pero sobre todo exigir que se cumplan pues luego, cuando están en campaña, muy fácilmente nos prometen los políticos transparencia y, a la hora de la hora, pareciera que sufren de amnesia porque nunca más vuelven a acordarse de lo que un día prometieron.