2115.- INICIATIVA PROPIA

COMENTARIO:

Hace unos días, platicando con mi hijo Beto, me comentó que había corregido a una persona que dijo esta expresión: “iniciativa propia”. Beto le dijo que al decir: “Pedro no tiene iniciativa” es suficiente y hasta resulta pleonástico… 

—¿Qué opinas papá? Acerté o la regué…

Mi respuesta no fue tan rápida porque nunca había pensado en esa expresión. Ya al escribir esta Píldora debo, como siempre, consultar el Diccionario de la Real Academia Española:

iniciativo, va.
(Del lat. initiātus, part. pas. de initiāre, e -ivo).
1. adj. Que da principio a algo.
2. f. Derecho de hacer una propuesta.
3. f. Acto de ejercerlo.
4. f. Acción de adelantarse a los demás en hablar u obrar. Tomar la iniciativa
5. f. Cualidad personal que inclina a esta acción.
6. f. Procedimiento establecido en algunas constituciones políticas, mediante el cual interviene directamente el pueblo en la propuesta y adopción de medidas legislativas; como sucede en Suiza y en algunos Estados de Norteamérica.

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Por supuesto que mi hijo tiene la razón. Observe usted, por favor, la cuarta acepción. Es suficiente con decir iniciativa.

Quizás pudiera entenderse que alguien le diga a otro este disparate:

—Pedro, no es posible que tomes la iniciativa de otro y no la tuya… Debes tener iniciativa propia…

Si entendemos (5ª. acepción) que la iniciativa es una cualidad personal, si aquélla se toma de otra persona… simplemente deja de ser iniciativa.

No nos asuste este disparate, hay muchos más en nuestro hermoso y vapuleado idioma. Por ejemplo este disparate gigantesco que usted ha escuchado de personas muy cultas (no gramaticalmente): 

…de esta manera quiero agradecer a todos y cada uno de ustedes por esta ayuda que…

Son incontables las veces que yo he escuchado este dislate.

Veamos:

En un grupo de personas, ¿quiénes lo forman? Todos, cada uno. 

Entonces resulta redundante que se exprese de esa manera. Si se desea enfatizar se cambia la ye de esta manera:

…quiero agradecer a todos, a cada uno de ustedes por su ayuda…

Mi querido hijo Beto, te felicito por tu acierto…

2116.- AÚN, SIN EMBARGO

PREGUNTA: 

Leonel Rodríguez Arango

Maestro Fernando, buenas tardes, en primer lugar le mando un fuerte abrazo desde Zacatecas, le agradezco nuevamente los libros que hizo favor de dedicar a mis hijos y los cuales les han servido mucho.

Por otro lado, consultarle la siguiente duda: Por aquí es común oír: "Aún, sin embargo", ¿es correcta la locución o es un pleonasmo?

Gracias por su comentario.

Saludos

Atte. Leonel Rodríguez Arango

RESPUESTA:

Mi querido amigo Leonel, cuando leí tu mensaje dejé volar mi pensamiento y recordé, con mucho cariño a tu papá. ¡Qué buenos amigos fuimos!
Te mostraré lo que nos dice la Academia:

aun.
(Del lat. adhuc).
1. adv. t. todavía (‖ hasta un momento determinado).
2. adv. m. todavía (‖ no obstante, sin embargo).
3. adv. m. todavía (‖ en sentido concesivo).
4. adv. m. todavía (‖ en sentido de encarecimiento o ponderación).
5. adv. m. Denota a veces idea de encarecimiento en sentido afirmativo o negativo.
ORTOGR. Escr. con acento cuando pueda sustituirse por todavía. Aún ('todavía') está enfermo. En los demás casos, se escribirá sin tilde. Te daré 100 duros, y aun ('hasta') 200, si los necesitas. No tengo yo tanto, ni aun ('ni siquiera') la mitad.
~ cuando.
1. loc. conjunt. advers. aunque.
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Aunque ya está la respuesta, buscaré, sin embargo:

(sin) embargo.
1. m. Prohibición del comercio y transporte de armas u otros efectos útiles para la guerra, decretada por un gobierno.
2. m. Der. Retención, traba o secuestro de bienes por mandamiento de juez o autoridad competente.
3. m. ant. Indigestión, empacho del estómago.
4. m. ant. embargamiento.
5. m. ant. Daño, incomodidad.
sin ~.
1. loc. conjunt. advers. No obstante, sin que sirva de impedimento.
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Como puedes ver, querido amigo, el adverbio de modo aun (así, sin acento) y sin embargo son sinónimos, es decir: cometemos redundancia al usarlos como señalas. Debo decirte que nunca he escuchado o leído tal barbarismo, en cambio esta locución: “pero, sin embargo”, sí es usada como si fuera de “mucha categoría”… hasta estiran el cuello cuando lo dicen. 

Ambos son adversativos, son sinónimos. Veamos otras formas:

aun, 
pero, 
sin embargo, 
no obstante, 
a pesar de  

Te dicen lo mismo exactamente.

2117.- VOLUNTAD, ORTOGRAFÍA Y GULA

COMENTARIO:

En la Píldora de ayer (que no “el día de ayer”) vimos el uso no correcto de “iniciativa propia”; quiero comentarle que “aún hay más”. Veamos:

Se cree (benditos sean los creyentes) que entre nosotros puede haber buena o mala voluntad:

“…es que mi jefe ya me “agarró” mala voluntad…”
“…en serio, a esta chamaca le tengo buena voluntad…”

Esto no es así. No puede usarse de esta manera. La voluntad, simplemente, se tiene o no se tiene. No hay más.

Usted tiene voluntad para leer estas píldoras. Si no la tiene, simplemente las borra…

La ortografía es similar. Usted ha escuchado (¡no creo que lo haya dicho!) lo siguiente:

¡No es posible hijo! Ya estás por terminar la carrera de Medicina y tienes muchas faltas de ortografía…
Me prestaron un libro, pero lo devolví muy rápido porque al principio le encontré muchas faltas de ortografía…

La ortografía se tiene o no se tiene. No puede haber buena o mala. ¿Por qué? Porque la palabra ortografía significa “escritura correcta”. Si alguien escribe correctamente no puede tener faltas ortografía. Si es al revés, que comete algunas, entonces diremos que tiene muchas faltas ORTOGRÁFICAS.

“¿Tienes ortografía…?”
“No, no es así, pues cometo muchas faltas ortográficas; sé que debo estudiar este tema tan complicado…”

El problema con uno de mis hijos es que es muy comilón. Hasta le digo que debe confesar su pecado de gula…

Esto es de carcajada, pues también se cree que comer de más es causa del pecado de gula. Nadie puede comer más de lo necesario; el estómago se llena y no acepta más. Cuando alguien come mucho, generalmente, dice (agarrándose el cuello): “Gracias, pero ya estoy hasta acá…”

Veamos:

Resulta que por falta de dinero, llego a la casa con una bolsita de pan, pues sólo pude comprar seis conchitas de Tlacolula (son famosas por su exquisito sabor, pero son muy diminutas). Es decir: una para cada uno de nosotros. Dejo la bolsa encima de la mesa y voy a lavarme las manos para merendar. Cuando regreso al comedor, ¿qué cree usted? Sí, alguno de mis hijos se “voló” una conchita. Hago de tripas corazón y me quedo sin la conchita, pero uno de ellos se comió dos. Ese hijo mío, está cometiendo el pecado de gula, pues está comiendo más de lo que le corresponde. No es que haya comido mucha cantidad. ¿De acuerdo?