Puerto Escondido, Oax. Aunque la temperatura del planeta está subiendo y ello incide en el incremento de nacimientos de tortugas hembras en comparación con los machos, ello determina solo una probabilidad en el proceso de incubación y no representa una situación alarmante ante una probable extinción de la especie, señalaron biólogos del Centro Mexicano de la Tortuga (CMT).

En algunas publicaciones se dio a conocer que las tortugas Golfina, Prieta y Laúd enfrentan en la actualidad un peligro por el aumento en la temperatura ambiental en las playas de anidación ubicadas en la Costa oaxaqueña.

Sin embargo investigadores del CMT explican que, en el nacimiento, el sexo sí depende de la temperatura y debido a eso nacen más hembras que machos; “la temperatura del planeta está subiendo, eso representa que la proporción natural de sexo (en las tortugas) se esté sesgando un poco más hacia el lado feminizante (hembras), pero eso ni es nuevo ni es del todo extraño”, comentó en entrevista el biólogo Ernesto Albavera Padilla.

El especialista recalcó que “la temperatura determina una probabilidad, la temperatura de incubación y en un periodo termosensible (la parte media del proceso de incubación) determina el sexo de la cría o el embrión, y se da en función de probabilidades”.

Albavera Padilla comentó que cada huevo de tortuga es independiente del resto de un nido del quelonio y “lo que hace la temperatura es incrementar las probabilidades de que se dispare más hacia el género femenino o masculino, lo que significa que la temperatura intermedia es la parte en la que las probabilidades son similares para los dos géneros”, manifestó.

De acuerdo a los especialistas consultados, el sexo de las tortugas depende de la temperatura, “cuando se incrementa la temperatura, se elevan las probabilidades de que sean hembras, pero no significa que necesariamente va a ser una hembra, significa que habrá más probabilidades de que sea hembra y menos de que sea macho y viceversa cuando la temperatura desciende”, comentó.

Cuauhtémoc Peñaflores Salazar explicó que existen márgenes para que en las nidadas se produzcan machos o hembras, “las temperaturas que se han llamado masculinizantes (machos) están alrededor de los 29 grados centígrados y en el caso de las temperaturas feminizantes (hembras) están arriba de los 30 grados y en la parte media se producirían ambos sexos, aunque no es preciso que en una nidada salga la mitad hembra y la mitad macho”.

El especialista aclaró que no existe con seguridad que la temperatura es feminizante al cien por ciento y que el incremento de la temperatura no solo puede incidir en que todo un nido nazcan tortugas hembras; “incluso puede llegar a un nivel en que la temperatura sea letal para el embrión, puede haber más embriones muertos con el incremento de la temperatura”.

Para el experto, la situación es normal y natural, ya que el calentamiento del planeta refleja el incremento de probabilidades de nacimientos de más tortugas hembras que machos; sin embargo, biológica o históricamente está configurado.

De lo anterior, el biólogo Cuauhtémoc Peñaflores Salazar, quien vivió la época de captura en el periodo que era permitido hasta los años ’90 y que en ese periodo “la población está compuesta en esta zona del 80 por ciento de hembras y un 20 por ciento de machos, es la proporción sexual en vida silvestre”, aclaró

Lo anterior comprueba que la proporción, desde entonces puede estar sesgada hacia las tortugas hembras, sin embargo, “un incremento en la temperatura represente una agudización de esta proporción”, apuntó Alberto Albavera.

Los especialistas del CMT explicaron que las tortugas, como población silvestre tienen la capacidad de adaptación, “cuando las condiciones del planeta van cambiando, las capacidades de la tortuga le permiten irse adecuando a esas nuevas condiciones”, expresó Albavera

Se espera que las tortugas estén respondiendo a términos adaptativos, evolutivos a los cambios y encontrarán el mecanismo que compense los desequilibrios.

“Las tortugas han sobrevivido por millones de años en la Tierra y a lo largo de este tiempo se han presentados fenómenos naturales como glaciaciones, deshielos, calentamientos, de los que han logrado salir adelante; lo más preocupante en estos términos es la rapidez con los que se están dando los cambios, pero confiamos que la variabilidad genética de las poblaciones les permite responder adaptativamente a estas circunstancias”, manifestó Albavera.

Las especies tienen capacidad para responder a efectos climáticos y fenómenos naturales y la temperatura cambiante que representa riesgos para la fauna silvestre; “las distintas especies tienen capacidad para responder y se da a partir de un proceso de adaptación, un proceso de selección natural”.

Cabe mencionar que la anidación de las tortugas se realiza en playas que cuentan con temperaturas de entre 30 y 32 grados centígrados y que el perfil de dichos arenales no es constante ni estable y que entre las tortugas, unas ponen sus huevos más cerca que otras.

Los quelonios anidan dependiendo de la gradiente de temperatura que existe en las playas y se adaptan a producir machos o hembras.

“Hasta hace 40 o 50 años, recuerdo que la época reproductiva empezaba en mayo o junio y terminaba en octubre o noviembre, es el calendario que se tenía, actualmente los desoves, particularmente de la tortuga Golfina, empiezan en junio o julio y terminan en enero o febrero, abarcan prácticamente todo el invierno, y eso son las respuestas que las tortugas dan a estos cambios y no veo ningún riesgo”, expresó Peñaflores Salazar.

En Oaxaca existen ocho playas en que las tortugas marinas llegan a desovar; dos de ellas, consideradas como santuarios de las tortugas ya que miles de quelonios, sobre todo de la especie Golfina, llegan a depositar sus huevos son La Escobilla en Santa María Tonameca y Morro Ayuta en San Pedro Huamelula.

En otras playas, Chacahua, Barra de la Cruz Cahuitán, San Juan, Cerro Hermoso y La Tuza, es la tortuga Laúd mayormente la que desova.

Para la conservación de las tortugas, “si nos preocupa la conservación de las tortugas, nos debemos preocupar por la conservación del planeta en general, cambiar las condiciones del planeta, es una forma en que estamos incidiendo para que las poblaciones silvestres estén en riesgo”.

Se cree que proteger los nidos, liberar crías o abatir el saqueo de huevo de tortuga son las únicas acciones de protección, sin embargo, existen otras acciones para detener el deterioro del planeta para que las situaciones como temperaturas altas dejen de representar riesgos.