Convierta a El Despertar de la Costa en la página de inicio de su navegador, solo haga click aquí

Semana del 17 al 23 de noviembre de 2008 | Año VII Edición 321

Las tres rejas

Por: Miguel Ángel Menéndez Ortiz


Existió una vez un anciano muy sabio que pasaba el día en su jardín; una mañana a toda prisa llegó un joven estudiante suyo, quien le dijo “¡Maestro! ¡Un amigo suyo ha hablado mal de usted!” sin siquiera inmutarse, el anciano giró, miró al muchacho y le contestó conciliadoramente: “Espera, ¿ya has pasado por las Tres Rejas lo que vas a contarme?” el muchacho miró atónito al viejo, y con vergüenza respondió: “lo siento maestro, no entiendo de qué me habla…”

 

El viejo acarició su espesa barba blanca, miró fijamente al muchacho y le respondió “La primera reja es la Verdad, ¿estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?” el muchacho palideció, luego, agachando la mirada dijo: “No señor, en realidad no estoy seguro, unos vecinos me lo comentaron”

 

“Entonces –prosiguió el anciano– por lo menos habrás pasado esto por la segunda reja, la Bondad; esto que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?” cada vez más apenado, el muchacho apenas y alcanzó a responder “no, maestro, todo lo contrario”

 

Sin dejar de ver a su discípulo, el anciano remató: “La última reja es la Necesidad, ¿es absolutamente necesario que me entere de eso que quieres decirme?” totalmente demudado, el muchacho sólo sacudió la cabeza negativamente.

 

Su maestro sonrió levemente, acarició la cabeza de su alumno y le dijo: “entonces, si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, olvidemos el asunto.”

 

Cuantos problemas, angustias y malestares nos ahorraríamos en nuestra vida cotidiana si todo lo que tenemos que decir lo pasáramos por estas Tres Rejas.

 

Muchas veces damos por hecho rumores o comentarios que no nos constan que sean verdad, en ocasiones incluso, los alteramos aún más.

 

Es por eso que, incluso si las cosas no son verdad, deben pasar por la segunda Reja, la bondad, ¿realmente alguien se beneficia inclusive si es una mentira? Muchas veces solamente contamos algo por el placer de divulgar la mentira, no porque realmente beneficie a nadie, más que a uno mismo, en cuyo caso lo que nos mueve no es bueno, sino egoísta.

 

La última reja es, quizá, la que más olvidamos; ¿realmente es necesario enterarnos de lo que le pasó a una celebridad durante la última semana? ¿De qué manera afecta esto nuestra vida cotidiana? Muchas veces manejas como de suma trascendencia eventos que no la tienen, y entonces, nos olvidamos de las que realmente importan, la familia, los amigos, nosotros mismos, todo eso lo olvidamos por cosas totalmente intrascendentales.

 

Haga el experimento, todo lo que quiera decir hágalo pasar por LAS TRES REJAS, se sorprenderá de la cantidad de cosas que no pasan este filtro, y por tanto, solamente nos roban tiempo, energía y ganas.

 

Mejor disfrutemos las cosas simples de la vida, pues, como dice un proverbio japonés “Si tu problema tiene solución, ¿de qué te preocupas? y si no tiene solución, ¿de qué te preocupas?”

 

Comentarios al correo electrónico: editor@escondido-dd.com