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Semana del 26 de julio al 1 de agosto de 2010 | Año IX Edición 409

Puerto Escondido al Desnudo

Por: Doña Crítica


¡Ay Santa Carreada la Llevadora! Ya la semana pasada hablé de algunos detallitos que tienen varios de los taxistas de Puerto Escondido, quienes sin lugar a dudas deben pedir mi zalea pero es verdad, ¿o acaso me van a dejar mentir los porteños?

 

Pero no son los únicos que se “alocan” en la temporada vacacional y quieren hacer de las suyas, porque lo que son los agentes de tránsito y elementos de la PFP, ¡ay nanita! Si hasta afilan el colmillo en estos días.

 

Los agentes de la Federal, me ha tocado verlos, normalmente dicen que ellos solo operan en carreteras, pero que en la zona conurbada de Puerto Escondido es jurisdicción de Tránsito del Estado, sin embargo, en estos días de vacaciones, seguramente como parte de un operativo, porque no quiero pensar que encima se andan tomando atribuciones o “zonas” que no les corresponden, estos señores también vigilan las afueras de Puerto Escondido.

 

Pues bien, con esto, están muy pendientes de buscar placas de otros estados de la República, y al notarlas, como verdaderos tiburones se lanzan, es más, ni a un kilómetro de su cuartel es donde más hacen esto, prácticamente no pasa un día sin que “misteriosamente” detengan a alguien, le inventen algún “pancho” y finalmente, lleguen a un “acuerdo” con su consabida “mordida”, que es cuando todo se soluciona como por arte de magia.

 

Yo digo, está bien, si ven un vehículo sospechoso qué bueno que se le marque el alto para una revisión de rutina, pero la cosa es que esto nunca lo hacen. Es decir, sí, paran el vehículo, pero es para ir con su conductor y decirle cómo está la situación, a la espera de que el chófer, con tal de ahorrarse más “dramones”, suelte su billetito y todos contentos. Entonces, imagínense, cualquier delincuente que sabe esto, viene preparado, si de pura casualidad lo llega a detener la policía, con sacar un “quinientón pa’los chescos” ya se soluciona todo, y sin que tengan que incomodarlo, el malandrín se puede ir tan campante como si nada.

 

Ah, pero no sea un ciudadano cualquiera quien, además, por no deber nada, no quiere pagar la consabida “mordida”, porque a ese le hacen la vida de cuadritos, y de “faltas a la autoridad” y demás chuladas no le bajan quienes, se supone, cuidan que la ley se cumpla y respete, más sin embargo, son los primeros en quebrantarla.

 

Otro caso típico es el de los agentes de Tránsito del Estado, muchos los hemos visto como en horario de trabajo van a las tienditas a echarse su “refresquito amargo”, muchas veces, taxistas y otros chóferes hasta les invitan, para que el agente se vuelva su “cuate” y así, cuando les caiga en alguna falta, mejor se haga de la vista gorda.

 

¿Con qué cara pueden estos elementos reclamarle a un conductor que maneje bajo los influjos del alcohol? Con la misma de siempre, porque a cada ratito lo andan haciendo, y se ponen como si de verdad ellos no tuvieran falla alguna, ¡qué desvergüenza!