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Semana del 17 al 23 de noviembre de 2008 | Año VII Edición 321
Puerto Escondido al Desnudo
Por: Doña Crítica
¡Ay San Q. Betín el Acarreador! En serio que a las personas nada nos llena; siempre buscamos el modo de renegar; mucha gente se fue molesta por lo que, según dicen, fue un “fraude” en la elección de la Señorita Costa Esmeralda; el problema radica, desde luego, que cada quien tenía ya una (o varias) favorita(s) y el jurado, por más imparcial que se quiera que sea, también va a tener a las suyas, quizá un gestito de una de las concursantes bastó para que alguien del jurado se decidiera a darle el triunfo a alguien más, quien sabe; lo importante, lo que de verdad nos debería preocupar, es que el certamen fue un éxito, con una más que nutrida concurrencia, una verdadera fiesta de pueblo; más allá de los problemas que en todo momento pueden pasar, como un trato quizá medio grosero de algún colaborador de la agencia, un coraje por cositas menores, en retrospectiva la competencia cumplió su cometido, y además, fue algo muy lindo para Puerto Escondido.
Sin embargo, a diferencia de los “señores periodistas” que echan pestes o hablan maravillas según el dinero de por medio, esta vieja también tiene quejas, que, creo, las comparten varios de los habitantes de Puerto Escondido.
Para empezar, el chilaquil de eventos de surf que se ha hecho; la primera semana según entendí estaba programada una eliminatoria de surf, a la que, quizá por ser evento nuevo, no había mucha concurrencia, pero tampoco recuerdo que se le diera mucha difusión o se invitara a los medios locales, de hecho, en la radio, yo no escuché ninguna transmisión especial ni nada. Tache ahí, precisamente los eventos que recién empiezan, y queremos que se queden, debemos promocionarlos más que los que ya son “de cajón” como el Festival Costeño de la Danza o el Torneo de Pesca, porque estos últimos ya tienen la mejor promoción que se puede pedir: la de boca en boca; ya son parte integral de las Fiestas de Noviembre en Puerto Escondido, esos no pueden faltar, y la gente lo sabe por lo que poco efecto le causa la publicidad, no así la de los eventos nuevos. Ojo ahí señores organizadores, no quemen su pólvora en incendios que ya están al máximo y pichicateen en aquellos que apenas empezaron.
Por cierto, que según Abraham ya dijo que sí va a apoyar las Fiestas de Noviembre, ¡bien por él! Lástima que algunos ya empezaron a decir el “ya era hora”, tampoco hay que ser, recordemos que durante dos de sus tres años de gobierno, Saúl Cerón ni siquiera se dignó a presentarse en Puerto Escondido para los festejos, y para el último que dizque se unió, descaradamente hizo propaganda para su candidatura a la diputación.
Como dice el refrán “más vale tarde que nunca” y bien harían aquellos “fans” de Chuy en entenderlo, no que todo lo que diga y hace éste es totalmente bueno, y lo que hace el “malo de la película”, Abraham, está mal, a destiempo, hecho con maña o cualquier excusa para no entender que ninguno de los dos es una blanca palomita ni la bruja del cuento; ambos son personas con defectos y virtudes, cosas buenas y reprochables, y ambos, en su limitación como seres humanos, tratan de hacer lo que pueden, sus razones ellos las sabrán y en su conciencia pesarán.
Hablando de consciencia, que poca tienen algunos usuarios del transporte público, no es ninguna novedad en este Puerto, pero de veras preocupa mucho; el otro día me toco ver a unas escuinclas que por andar baboseando iban colgadas de la camioneta pasajera en que iban, a pesar de que dentro había espacio de sobra para acomodarse, no, a las chamaquitas estas se les hizo muy chistoso irse colgadas, Dios no lo quiera el carro frena bruscamente o gira de improviso y, como las agarré en la baba, las pobres chamacas salen volando, ¡imagínese! Y todo por la inconsciencia, sobre todo los jóvenes, que se sienten de hule y que no les pasa nada, pero cuando hacen esas BABOSADAS, porque de otro modo no se les puede llamar, no piensan en su familia, en el sufrimiento innecesario que les pueden causar si tienen un accidente que se pudo evitar con un poquito de sentido común, que cada día pareciera escasear más entre todos nosotros.
