Luego de más de cinco días de intensa búsqueda, fueron hallados turistas desaparecidos en aguas de este Puerto.

 

Puerto Escondido, Oax. A eso de las 16:00 horas del lunes treinta de abril fue rescatado el cuerpo sin vida de un hombre que flotaba en las aguas de este Puerto a escasos cien metros de la Bahía Principal.

Al lugar se constituyeron elementos de Protección Civil del estado, bajo las órdenes de Esteban Vásquez, además de bomberos y elementos de otras corporaciones policiacas asentadas en este destino de playa.

Tras ser rescatado el cuerpo sin vida de las aguas del Pacífico mexicano, al lugar arribó el agente del Ministerio Público del Fuero Común en turno, acompañado de elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones; el fiscal procedió a dar fe de la existencia del cadáver que vestía un short azul a cuadros y rayas negras y blancas.

El representante social ordenó entonces el levantamiento del cadáver y su traslado al panteón municipal de esta ciudad, para la práctica de la necropsia de ley, dando inicio a la averiguación previa correspondiente.

El domingo veintinueve de abril, la señora Leticia López, encargada de un grupo de excursionistas provenientes de la ciudad de Puebla, presentó el reporte de dos personas extraviadas desde la noche del sábado veintiocho, de su mismo grupo, señalando que estas personas extraviadas son Humberto Aponte Báez de veinte años de edad y Marcos Gómez Suárez, ambos originarios de Puebla.

De acuerdo a testigos, estos dos hombres fueron observados por última vez a las 22:00 horas de ese mismo día, cuando salieron del Hotel Las Palmas, en donde se encontraban hospedados, a comprar cervezas y nunca más regresaron, ya que fueron vistos por última vez en la playa frente al hotel en que se hospedaban.

Al día siguiente, cuando sus compañeros de excursión los buscaron y vieron que no estaban, decidieron salir a buscarlos en los alrededores del hotel, logrando hallar únicamente las pertenencias de ambos en la playa, por lo que decidieron informar de la desaparición de estos turistas.

No fue sino hasta el lunes treinta de abril que la instructora de buceo profesional, Sofía Ponce, reportó al Cuerpo de Salvavidas que dirige Godofredo Vásquez Bohórquez que frente a la Bahía Principal se encontraba flotando el cuerpo sin vida de una persona; ante ello, los rescatistas, con ayuda de una acuamoto con boogie de rescate, lograron remolcar el cuerpo a la Bahía Principal, frente a la Lagunita, en donde bomberos y salvavidas lo sacaron a la playa.

Momentos después, personas encargadas del grupo de excursionistas que se quedaron para dar con el paradero de los desaparecidos, al ver el cadáver rescatado señalaron que se trataba de Humberto Aponte Báez, originario de San Pablo Xochimacuacan, Puebla.

Para la tarde del martes primero de mayo, un pescador de El Tomatal localizó otro cadáver el cual, por temor de que desapareciera nuevamente, decidió atarlo con bidones y su ancla (grampín) para volver y dar aviso a los cuerpos de rescate; para sorpresa de todos, cuando volvieron al lugar en donde debería estar anclado el cadáver, no había nada.

De esta manera se inició un operativo para localizar el cadáver, lo que finalmente se logró hasta el jueves tres de mayo a las 10:00 de la mañana, cuando pescadores de la zona de Huatulco reportaron el hallazgo de un cuerpo frente a la bahía de Mazunte, ante ello, inmediatamente personal que se encontraba en el operativo de búsqueda y rescate del cadáver del turista poblano se trasladaron al sitio, en donde, en esta ocasión, si lograron recuperar el cuerpo sin vida.

En las labores de rescate estuvo en todo momento ayudando personal de la Secretaría de Marina y Armada de México, quienes con el apoyo de una lancha interceptora engancharon el cadáver y lo trasladaron a este Puerto. Al filo de las 17:50 horas del jueves tres de mayo el agente del Ministerio Público del fuero común en turno dio fe de otro cadáver en la Bahía Principal de este Puerto, confirmándose que se trataba del extinto Marcos Gómez Suárez.

En este puerto ya se encontraba el señor Marcos Gómez Rojas, padre del ahora occiso, quien dijo que, al momento de morir, su hijo contaba con veinte años de edad y era originario y vecino de Calle Refigio Rodríguez número 13 de la Colonia Santa María, Puebla,  Puebla, de ocupación estudiante, por lo que reclamaba el cuerpo sin vida de su malogrado hijo para darle cristiana sepultura en su tierra natal. 

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