¡Ay San K. Bezota el Sesudo! Uno de los más graves problemas que existen actualmente en Puerto Escondido es la falta de estacionamientos, una situación que cada día está peor y nosotros los porteños simplemente dejamos crecer cada día más.
Están por ejemplo todos aquellos comerciantes que colocan piedras, botes, sillas, cajas o lo que puedan para que nadie se les estacione frente a sus negocios, sin darse cuenta que los primeros afectados son ellos mismos, pues muchos de nosotros sí es verdad que tenemos el mal hábito de que, si vamos en un auto, queremos tener el estacionamiento justo enfrente del lugar a donde vamos, o lo más cerca posible, y si no hay lugar, mejor nos vamos a otro lado. Así, los que más se afectan con estas medidas son los mismos comerciantes, quienes literalmente corren a la clientela nada más para que no les “tapen” su fachada con un carro.
Otro ejemplo son algunos de los locatarios del Mercado Benito Juárez, especialmente los tablajeros, quienes aparcan sus unidades en el estacionamiento del mercado, y ahí las dejan todo el santo día, sin importarles que los clientes anden sufriendo por encontrar un sitio para estacionarse o no.
Entiendo por ejemplo que se necesite al inicio del día la camioneta cerca para bajar la mercancía, pero lo que no entiendo es por qué, una vez que ya se hizo todo ese movimiento, no mueven su unidad y la dejan cerca del mismo mercado pero no en el estacionamiento, así los clientes pueden aprovechar el estacionamiento y todos contentos.
O de una vez, que se construyan estacionamientos donde la gente pueda dejar sus autos por una módica tarifa y alguien los cuide y vigile, sin importar a donde va la gente, sin embargo, el punto es el mismo: nos urge encontrar una solución porque el problema del estacionamiento en Puerto Escondido va a seguir aumentando y nadie parece interesarse ahorita.
Desgraciadamente, luego nos estaremos lamentando, como pasa con el asunto de la basura; desde siempre se nos ha dicho que en la medida de lo posible evitemos dejar nuestra basura en las calles, pero parece que nos dicen exactamente lo contrario, porque aunque solo hayan pasado diez minutos desde que pasó el camión recolector por nuestra calle, muchos de nosotros sacamos nuestra basura y ahí la dejamos; al día siguiente nos enojamos al descubrir que los perritos callejeros regaron toda esa basura, eso sí, no nos da tanto coraje como para volver a recogerla, mejor nos quejamos a la radio y creemos que con esto es asunto arreglado.
La verdad es que, si por alguna razón tenemos que dejar nuestra basura fuera, deberíamos poder ponerla en unos recipientes adecuados, desgraciadamente esto es un círculo vicioso, porque mucha gente no compra botes de basura pues siempre hay un malandro al que se le “antoja” robarse esos botes, y la gente por eso mismo deja su basura en la calle, arriesgándose a que los perros hagan de las suyas, y así el ciclo vuelve a comenzar; no señores, pues a ver si buscamos un remedio para que no tengamos que soportar ni los malos olores en casa ni la basura regada en las calles, pero de que urge una solución, urge.